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La tortuga boba, una especie amenazada por la basura marina

Jueves, 11 Agosto, 2016
La tortuga boba, una especie amenazada por la basura marina

La tortuga boba (Caretta caretta) recibe este apelativo por la facilidad con la que los pescadores podían capturarla. Sin embargo, el “carácter necio o inocente” con el que a menudo se asocia a estas tortugas marinas se contrapone a unas extraordinarias habilidades y capacidades que les permiten, con gran precisión, encontrar la playa en la que nacieron para reproducirse después de haber estado navegando a miles de kilómetros de distancia o realizar largas migraciones para llegar a áreas donde conseguir alimento.
 
Si atendemos a su fisonomía, una de las características que definen a estos réptiles, de entre 90 y 100 cm de longitud en promedio y 135 kg de peso, es la gran fortaleza de los caparazones con los que protegen su cuerpo. Este rasgo reduce el riesgo de depredación, de manera que solo los grandes mamíferos o escualos marinos pueden representar un riesgo para ellas. Se pueden diferenciar los ejemplares macho de las hembras por ser los primeros de mayor tamaño y contar con una uña más desarrollada en las aletas anteriores.
 
Las tortugas bobas habitan en todos los océanos, sobre todo se concentran a lo largo de los mares tropicales, subtropicales y templados del Atlántico, Mediterráneo, Índico y Pacífico considerándose la especie de reptil más común en aguas españolas. Las hembras eligen zonas templadas para su reproducción, que se da cada dos o tres años, concretamente en las regiones tropicales y subtropicales. Estas pueden ser fecundadas por varios machos y su cópula puede durar unas tres horas. Esta práctica se repite de cuatro a cinco veces durante un período de 12 a 17 días, poniendo de noche cerca de 110 huevos cada vez. Las crías salen del huevo entre 45 y 80 días después de haber sido puestos.
 
Las tortugas bobas son principalmente carnívoras aunque también se pueden alimentar de plantas marinas. Debido a la contaminación en los mares, en la actualidad las tortugas confunden los plásticos con presas. Por ello, la basura marina es una de las principales amenazas de esta especie. Otras acciones que ponen en peligro a la tortuga boba también vienen de la mano del hombre, a través de la captura accidental en la pesca, la colecta de huevos en las playas de puesta o el aumento del tráfico marino. Los huevos y las tortugas jóvenes se pueden ver afectados por ataques de aves, cangrejos o incluso tiburones. En 2015 la Lista Roja de la UICN de Especies Amenazadas catalogaba a la tortuga boba como especie “vulnerable” al igual que lo hace el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.
 
Debido al precario estado en el que se encuentra la tortuga boba y con el objetivo de preservar una especie que actúa como un importante indicador de la salud de los ecosistemas, la Fundación Biodiversidad coordinó el proyecto LIFE+ INDEMARES en el que se designaron 49 espacios de la Red Natura 2000, en los cuales esta especie, entre otras muchas, está presente. Este proyecto integró el trabajo de instituciones de referencia en el ámbito de la gestión, la investigación y la conservación del medio marino. En el marco de la convocatoria de ayudas 2015 de la Fundación Biodiversidad, la Asociación Chelonia ha puesto en marcha el proyecto Conservación de Caretta caretta en la Comunidad Valenciana, llevando a cabo diferentes actuaciones como una campaña de investigación del uso de hábitat y patrones de desplazamiento, así como la elaboración de una propuesta de Plan de Conservación de la tortuga boba.
 
Esta especie también ha sido foco de atención de tres proyectos cofinanciados por el Fondo Europeo de Pesca, en las convocatorias de la Fundación Biodiversidad. El primero de ellos, desarrollado por la Asociación Chelonia, ha trabajado en la reducción de capturas accesorias de tortugas marinas y elasmobranquios en el Atlántico español y área del Estrecho. En esta misma línea SUBMON desarrolló en el marco del FEP el proyecto Formación de pescadores artesanales para aumentar la supervivencia de tortugas marinas y otras especies protegidas, persiguiendo  reducir la mortalidad de la población de tortugas marinas y especies protegidas tras su captura accidental por pesquerías artesanales de Andalucía y Murcia a través de la formación y sensibilización.
 
Por último la Estación Biológica de Doñana, de la Agencia Estatal Consejo Superior de Investigaciones Científicas, desarrolló el proyecto Reducción de capturas accidentales de tortugas marinas en la pesca y fomento de la recuperación de individuos afectados. Con esta iniciativa se han establecido acuerdos con las Cofradías de Pescadores de Andalucía, Murcia, Ceuta y Melilla para crear puntos permanentes de información y recogida de estos animales con el objetivo de reducir las capturas y aumentar la supervivencia de los ejemplares capturados.
 
Gracias a todos estos esfuerzos muchas tortugas bobas atravesarán este verano las aguas jurisdiccionales españolas.

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