El 15 de octubre de cada año celebramos el Día Internacional de las Mujeres Rurales, efeméride establecida en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 2007 para poner en valor la importancia de las mujeres en el desarrollo económico y la erradicación de la pobreza. Este año la temática “Las mujeres rurales se enfrentan al incremento mundial del coste de la vida”, tiene por objetivo reforzar sus demandas, apreciar su labor en el suministro de alimentos y servicios en zonas menos desarrolladas y reivindicar la igualdad de oportunidades en las zonas rurales.
Actualmente, según datos de la ONU, las mujeres que viven en el medio rural suponen la cuarta parte de la población mundial, por lo que tienen un papel clave en el desarrollo y fortalecimiento de las economías, en el abastecimiento alimentario a nivel global y en la generación de resiliencia frente al cambio climático. La agricultura es el sector de empleo principal para este grupo poblacional, pero la mujer rural también constituye una pieza fundamental en el proceso de preservación y conservación de la biodiversidad de los sistemas agrarios, dada su participación en las sociedades rurales, y en el mantenimiento de la cultura y tradiciones propias de las comunidades locales.
No obstante, las mujeres de estos entornos siguen enfrentándose a una discriminación significativa en lo referente a la propiedad de recursos agrícolas, ya que menos del 15 % de las personas propietarias de tierras agrícolas en todo el mundo son mujeres. También se encuentran en situación de desigualdad en cuanto a la remuneración, la capacidad decisoria o el acceso a la atención sanitaria y otros servicios sociales, especialmente en países en vías de desarrollo. Y, de acuerdo con el último informe de ONU Mujeres, las diferencias de oportunidades en cuanto al género han incrementado, ya que las mujeres rurales en estos países se ven afectadas de una forma más grave por factores como un nivel de vida más bajo y peor salud, altas tasas de pobreza y desnutrición. Además, sufren una mayor inseguridad económica, gozan de escasas posibilidades de ascenso social y de adquirir nuevas competencias y conocimientos, y apenas cuentan con una voz colectiva que les represente y vele por sus intereses.
Teniendo en cuenta este contexto, la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) apoya diferentes proyectos que pretenden poner en valor el papel de las mujeres rurales por su contribución en el empleo verde y azul y como agentes sociales activos en la generación de riqueza y la conservación y protección de la biodiversidad. Además, se persigue mejorar sus competencias e impulsar el emprendimiento de empresas verdes y el aumento de empleo en el medio rural.
Así, en el marco del Programa Empleaverde, cofinanciado por el Fondo Social Europeo, la Universidad de Cádiz desarrolla el proyecto “Capacitación de salicultoras siglo XXI. Oficios para el desarrollo sostenible”. Esta iniciativa busca aportar soluciones innovadoras de restauración y recuperación de espacios, dirigidas a mejorar la empleabilidad de las mujeres, a través de la capacitación en oficios, y a facilitar la creación de empleo vinculado a la economía azul. El 65 % de las personas participantes en esta iniciativa son mujeres.
Por su parte, desde la cooperativa Albacosturas se ejecuta el proyecto “Puntadas sostenibles. Formación en costura y moda circular”, que nace de una necesidad social y medioambiental: crear oportunidad de negocio en el sector de la moda sostenible con un impacto claro en la economía circular. Con ello, se persigue generar empleo de calidad entre mujeres mayores de 45 años, uno de los colectivos con mayor precariedad y dificultades de acceso al mercado laboral.
Además, la Federación de Asociaciones de Jóvenes Empresarias y Empresarios de Castilla-La Mancha (AJE CLM), a través del programa “Z-EMPRENDE”, contribuye en la formación y el asesoramiento de 36 mujeres residentes en zonas rurales, para que puedan materializar su idea empresarial con éxito. Las participantes profundizarán en la realidad del sector de la economía verde y su potencial a la hora de crear empleo, adquirirán competencias emprendedoras para la puesta en marcha de sus negocios y contarán con asesoramiento grupal e individual en todo el proceso.
Igualmente, la Fundación Biodiversidad, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU apoya diversos proyectos transformadores de índole científico-técnica para la promoción de la bioeconomía y la contribución a la transición ecológica.
En este sentido, la Fundación Global Nature desarrolla “Naturaleza pastoreada”, que busca poner en valor el pastoreo como una actividad económica necesaria en el actual contexto del reto demográfico para la conservación de la naturaleza, la recuperación económica y la lucha contra el cambio climático, visibilizando el papel de la mujer y garantizando su participación en todas las actividades del proyecto.
Finalmente, la Fundación Comercio para el Desarrollo (COPADE) lleva a cabo “Del bosque a tu casa” (DBC), con el objetivo de generar iniciativas económicas innovadoras lideradas por mujeres para dar un aprovechamiento sostenible a los productos forestales no maderables de los bosques españoles. La iniciativa trabaja en la creación de obradores y laboratorios a pequeña escala que formen a mujeres para que puedan emprender y liderar estos negocios. Con ello, además, se pretende reactivar los entornos rurales de las zonas despobladas en España e impulsar el emprendimiento y el empleo a través del aprovechamiento sostenible de esos bosques, garantizando la certificación forestal y social y la trazabilidad de los productos forestales (asegurando su origen en el territorio y protección ambiental).