La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) ha señalado que algunas especies invasoras, como los mosquitos tigre o los visones, suponen un importante riesgo para la salud y economía, más allá de la problemática que suponen para la preservación de la biodiversidad.
En Europa existen más de 10.000 especies exóticas, de las cuales un 15% se considera con impacto ecológico o económico negativo, y la tendencia de introducciones se ha acelerado. Según los datos señalados desde AEMA, estos organismos producen unas pérdidas de 12.000 millones de euros al año. Ejemplo de ello es el mosquito tigre que, procedente de Asia y vinculado a más de 20 enfermedades, se han instalado en el sur de Europa, y ha transmitido varias enfermedades, como la fiebre chikungunya que se expandió en 2007 por el norte de Italia. Se trata de una muestra de cómo el calentamiento global ha provocado el desplazamiento de sus hábitats de origen. En el caso del visón americano, cuya piel ha sido muy valorada por la industria peletera en Europa, supone una importante amenaza para otras especies, además de para el propio visón europeo, ya que se ha convertido en competidor directo en la búsqueda de alimentos. Otro ejemplo es la trucha de arroyo, introducida en España para la pesca recreativa, que ha terminado por causar grave perjuicio a las especies locales; o la rana toro, introducida por el interés en la acuicultura y uso gastronómico.
Atendiendo a la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN, de las 395 especies europeas nativas en peligro crítico de extinción, 110 se encuentran en este estado debido a la invasión de especies exóticas.