El 7 de abril se celebra el Día Mundial de la Salud, una fecha que pone en valor el compromiso mundial que derivó en la creación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1948. Con la constitución de este organismo se persigue promover la salud, preservar la seguridad del mundo y proteger a las personas en situación de vulnerabilidad para asegurar el bienestar de todos.
Este año, la OMS celebra esta efeméride con el lema “Mi salud, mi derecho”, un tema elegido para defender el derecho de todas las personas, en cualquier lugar, a tener acceso a servicios de salud, educación e información, así como a agua potable, aire limpio, buena nutrición, vivienda de calidad, condiciones ambientales y de trabajo decentes y libertad de discriminación.
SALUD Y CAMBIO CLIMÁTICO
Según la OMS, la crisis climática y sus efectos derivados para la salud son uno de los mayores peligros al que se enfrenta la humanidad en la actualidad. Este organismo estima que cada año se producen más de 13 millones de muertes debidas a causas ambientales evitables, y hay previsiones de que, entre 2030 y 2050, el cambio climático causará unas 250.000 muertes adicionales cada año.
Un factor de riesgo importante es la contaminación del aire, directamente relacionado con el padecimiento de patologías cerebrovasculares, cánceres de pulmón y neumopatías crónicas y agudas, como el asma. Este organismo alerta de que un 99 % de la población mundial respira aire con niveles de calidad inferiores al estándar mínimo exigible. Además, la contaminación atmosférica sigue siendo la primera causa medioambiental de muerte prematura, con más de 4,2 millones de fallecimientos al año. Según la Organización, es necesario disminuir los niveles de contaminación del aire para mejorar la salud cardiovascular y respiratoria de la población.
Las ciudades son especialmente vulnerables, ya que allí reside más del 55 % de la población mundial. Asimismo, las urbes consumen más de dos tercios de la energía del planeta y son responsables de más del 60 % de las emisiones de gases de efecto invernadero, lo que conlleva, en estos lugares, que en torno al 91 % de sus habitantes respire aire que contiene altos niveles de sustancias contaminantes. Precisamente el tráfico de vehículos en los entornos urbanos produce más del 70% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero, un factor que, junto al ruido ambiental, causa graves efectos sobre la salud pública.
En ese sentido, la OMS añade que la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero aplicando políticas sostenibles en materia de transporte, alimentos y uso de la energía puede traducirse en mejoras para la salud, reduciendo así el número de muertes y patologías por enfermedades debidas a factores medioambientales.
CIUDADES MÁS SALUDABLES
La Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) impulsa proyectos para el fomento de actuaciones dirigidas a la renaturalización y resiliencia de ciudades españolas, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU, con dos convocatorias de ayudas lanzadas por valor de 122 millones de euros.
Por un lado, siguen en marcha los 18 proyectos de la convocatoria de 2021, con actuaciones que pretenden incrementar la infraestructura verde y la conectividad de los espacios verdes y azules, con el objetivo de incrementar la biodiversidad, la adaptación al cambio climático, la reducción de la contaminación y, en definitiva, mejorar la habitabilidad y salud de nuestras ciudades, así como de las personas que las habitan.
También continúan en ejecución los 19 proyectos correspondientes a la convocatoria de ayudas de renaturalización de ciudades de 2022, dotada con 62 millones de euros. Al igual que en la edición anterior, y en línea con los objetivos del PRTR, estas iniciativas buscan reforzar el papel de la naturaleza en el modelo de desarrollo urbano.
A estos proyectos se suman las 36 iniciativas beneficiarias de la convocatoria para el fomento de la restauración de ecosistemas fluviales, dirigidas a la restauración de ecosistemas fluviales y a la reducción del riesgo de inundación en entornos urbanos españoles, a través de soluciones basadas en la naturaleza.