21/03/2026

Recuperar los bosques: la respuesta a la emergencia ambiental, los incendios y el reto demográfico

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El Día Internacional de los Bosques se conmemora cada 21 de marzo, una fecha establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2012 para aumentar la conciencia sobre la gestión forestal. En esta edición, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) adopta el lema «Bosques y economías», una llamada para reconocer a las masas forestales como motores de crecimiento.

La campaña destaca la capacidad del sector para articular una bioeconomía circular y resiliente. Recursos como la madera o el corcho impulsan cadenas de valor desde la construcción sostenible hasta la industria farmacéutica, fomentan la innovación técnica y crean empleo verde con Soluciones Basadas en la Naturaleza. Asimismo, las cuencas boscosas suministran agua potable y reducen los costes de tratamiento hídrico.

Las masas forestales cubren el 31% de la superficie terrestre. Su capacidad para fijar carbono y regular la temperatura protege a las economías frente a los desastres climáticos. El  informe “El Mecanismo para la Restauración de Bosques y Paisajes” de la FAO revela que la deforestación mundial se ha ralentizado en la última década, aunque persisten más de 2.000 millones de hectáreas de tierras degradadas, equivalente al tamaño de América del Sur.

A la situación actual se suma un futuro de mayor presión. Las proyecciones indican una intensificación del uso de estos ecosistemas, con un aumento estimado de la demanda mundial de madera de hasta un 50% para mediados de siglo. Además, el informe «El estado de los bosques del mundo» sobre la vulnerabilidad de los ecosistemas advierte de que el cambio climático actúa como un multiplicador de amenazas y exacerba factores de estrés como las plagas o los incendios forestales.

En este escenario, los incendios forestales emergen como uno de los riesgos más críticos. Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) sobre “La creciente amenaza de incendios forestales extraordinarios» concluye que la actividad humana causa al menos el 90% de los incendios y las predicciones apuntan a que los eventos extremos serán un 50% más frecuentes a finales de siglo. En 2021, los incendios fueron responsables de casi un cuarto de las emisiones mundiales de dióxido de carbono. Para afrontar este reto, los expertos reclaman un cambio estratégico urgente para atenuar los daños desde el origen, con prioridad en la prevención frente a la mera respuesta de emergencia.

LA GESTIÓN FORESTAL SOSTENIBLE COMO MOTOR DE DESARROLLO

En España, los ecosistemas forestales superan los 50 millones de hectáreas y abarcan el 56% del territorio. Esta vasta extensión resulta vital para proveer servicios ambientales y generar riqueza rural. Sin embargo, el abandono de usos tradicionales, como el pastoreo, provoca la pérdida de hábitats y multiplica el riesgo de grandes incendios. Para revertir esta amenaza, la gestión forestal sostenible resulta indispensable. Su aplicación garantiza la supervivencia de las masas arboladas, asegura su multifuncionalidad y consolida un sector económico clave ante el reto demográfico y la emergencia climática.

Para mejorar su resiliencia, la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) impulsa diversas líneas de actuación. En una primera etapa, impulsó 70 proyectos con la implicación de más de 300 entidades gracias a 97 millones de euros provenientes del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU. La mayor parte de estos fondos respaldó iniciativas de gestión forestal sostenible, en sintonía con la Estrategia Forestal Española horizonte 2050 (EFE) y el Plan Forestal Español 2022-2032 (PFE).

Tras su éxito en la actualidad impulsa una nueva línea de ayudas cofinanciada por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER). Esta convocatoria reciente cuenta con una dotación superior a los 42 millones de euros para respaldar 27 proyectos transformadores, diseñados para dar continuidad a las acciones sobre el territorio y crear empleo verde durante la presente década.

Estas inversiones se materializan en iniciativas de alto impacto territorial. Un ejemplo de la línea PRTR es el proyecto REVIERTE, que ha consolidado un modelo innovador de gestión forestal e hidrológica al valorizar los recursos maderables y recuperar sistemas históricos de agua. Este trabajo encuentra continuidad mediante la financiación FEDER a través del proyecto FORTALECE. Coordinado de nuevo por la Universidad de Granada, promueve la bioeconomía con la mejora de la infraestructura verde y la restauración de paisajes multifuncionales. Su objetivo es incrementar la biodiversidad, favorecer la adaptación al cambio climático, prevenir incendios y generar empleo rural para combatir el reto demográfico.