La biodiversidad del mar Mediterráneo se ve cada vez más amenazada por el cambio climático, las invasiones biológicas y las presiones humanas acumuladas. Un ejemplo emblemático es la rápida propagación del gusano de fuego invasor (Hermodice carunculata), un poliqueto termófilo cuya expansión está estrechamente relacionada con el calentamiento del mar. La especie afecta negativamente a los ecosistemas bentónicos, se alimenta de organismos clave que forman el hábitat, altera las redes tróficas y representa un riesgo directo para la salud humana, debido a sus cerdas venenosas, con un número creciente de informes de lesiones dolorosas en nadadores, pescadores y buceadores.
Los informes de conflictos con la pesca a pequeña escala se han vuelto cada vez más frecuentes, ya que Hermodice carunculata se alimenta de los peces capturados en las redes, lo que los hace invendibles y provoca una pérdida sustancial de ingresos para los pescadores artesanales.
A pesar de sus crecientes impactos ecológicos, económicos y sociales, la información sobre la distribución, la abundancia, los efectos ecológicos y las consecuencias socioeconómicas del gusano de fuego sigue estando fragmentada entre los distintos países. Además, la falta de enfoques de seguimiento armonizados y la limitada integración entre la ciencia, los ciudadanos y los responsables de la toma de decisiones dificultan el desarrollo de respuestas eficaces en materia de gestión y políticas.