07/04/2026

La naturaleza urbana como herramienta para prevenir enfermedades, mejorar la salud y fortalecer el bienestar social

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Cada 7 de abril, la Organización Mundial de la Salud (OMS) promueve el Día Mundial de la Salud para situar la salud en el centro de las políticas públicas. Este año, la campaña adopta el lema «Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia» para destacar el marco estratégico conocido como «Una sola salud«. Este enfoque subraya la interconexión entre el bienestar humano, animal, vegetal y del planeta. Asimismo, la iniciativa pide aplicar la evidencia empírica y respaldar soluciones científicamente contrastadas para asegurar un futuro más saludable.

La calidad del entorno natural resulta un factor determinante para la sanidad pública. Las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud indican que una de cada cuatro enfermedades guarda una relación directa con diversas causas medioambientales. En Europa, los datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente muestran que los barrios con menor renta per cápita disponen de una cobertura vegetal muy inferior, una circunstancia que agudiza las desigualdades sociales. Asimismo, solo el 10% de la superficie en un radio de 300 metros desde los centros educativos y los hospitales es verde, con apenas un 6% de arbolado.

Los entornos más verdes proporcionan mejoras en la memoria, la atención y la capacidad de aprendizaje, junto con una reducción del estrés. Estos entornos, verdes y azules, como las zonas costeras o fluviales, mejoran la calidad del aire, mitigan la contaminación acústica y fomentan la plena integración de la ciudadanía.

La ciencia corrobora el impacto preventivo del diseño urbano. Un análisis desarrollado en Londres demuestra que la vegetación visible a pie de calle ejerce una influencia constante y positiva en la salud. En los distritos con niveles de arbolado superiores a la media se reducen las tasas de medicación para la diabetes, la hipertensión, el asma, la depresión o la ansiedad. Alcanzar este estándar en todos los vecindarios evitaría más de 37 millones de recetas anuales y provocaría un ahorro directo cercano a los tres millones y medio de euros para el sistema sanitario público. El análisis subraya que la inversión en infraestructura verde genera grandes retornos económicos a corto plazo.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud recomienda que la ciudadanía disponga de al menos media hectárea de espacio verde a menos de 300 metros de su domicilio. A esta directriz se suma la regla 3-30-300, un modelo diseñado para garantizar que cada persona pueda contemplar tres árboles desde su ventana, que cada barrio alcance un 30% de cobertura arbórea y que exista un parque público accesible a 300 metros. Diferentes investigaciones científicas confirman que la renaturalización urbana logra reducir las temperaturas estivales hasta 2 °C y mitiga la mortalidad por calor extremo en las poblaciones más vulnerables.

Las zonas verdes urbanas actúan como pilares para la sostenibilidad y la salud en los acuerdos internacionales. Entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas se encuentra proporcionar acceso universal a espacios públicos seguros e inclusivos. En paralelo, la Estrategia Europea de Biodiversidad fomenta la reintroducción de la naturaleza en las ciudades. Los municipios firmantes del Acuerdo de Ciudades Verdes asumen el compromiso de conservar y mejorar esta biodiversidad para fortalecer la cohesión social y asegurar un futuro resiliente.

IMPULSO A LA RENATURALIZACIÓN DE CIUDADES

En este contexto, la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) impulsa proyectos transformadores para consolidar entornos más saludables y resilientes. Esta labor se ha articulado a través de las convocatorias para el impulso a la renaturalización de ciudades en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) financiado por los fondos NextGenerationEU, con las que se han apoyado 73 proyectos dotados con 194 millones de euros.

Actualmente, impulsa una nueva línea de subvenciones cofinanciadas por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER). Los proyectos seleccionados sitúan la renaturalización urbana como una prioridad. El proyecto Castellón Naturaleza en Red aborda la falta de corredores ecológicos mediante la renaturalización de 18 centros educativos. La reconversión de patios impermeables en jardines, la instalación de pérgolas vegetales y la restauración de láminas de agua crean una red de auténticos refugios climáticos para la infancia.

Por otro lado, el proyecto Raíles Verdes en Salamanca proyecta una intervención integral para recuperar la conectividad ecológica. La iniciativa plantea renaturalizar más de un millón y medio de metros cuadrados en torno a la antigua traza ferroviaria para crear bosques urbanos, restaurar riberas fluviales e integrar huertos vecinales.

Por su parte, la renaturalización de zonas verdes de Barcelona hace frente a la sequía extrema mediante un plan estratégico para permeabilizar sus suelos e incrementar los refugios de biodiversidad. El proyecto abarca la recuperación de casi 46.000 metros cuadrados en entornos clave como el Parque de Montjuic.

El Día Mundial de la Salud brinda una oportunidad para recordar que integrar el patrimonio natural y la planificación urbana en las políticas públicas trasciende la gestión ambiental para convertirse en una herramienta imprescindible capaz de garantizar el futuro de la ciudadanía.