14/03/2023

La restauración de los ecosistemas fluviales, clave para mejorar la biodiversidad en los entornos urbanos

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El 14 de marzo se celebra el Día Internacional de Acción por los Ríos, una fecha proclamada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) que persigue defender el cuidado y la protección de las masas de agua fluviales como principales fuentes de agua limpia y la concienciación sobre este recurso natural fundamental para el planeta.

Los ríos son una parte esencial de los ecosistemas ya que son elementos clave dentro del ciclo hidrológico. Además, albergan una enorme biodiversidad y ayudan a mitigar sequías, inundaciones, recargar los acuíferos, y sirven como medios de transporte fluvial.  Además, los sistemas fluviales forman parte de los paisajes más dinámicos y ricos del mundo. Son necesarios para el desarrollo humano, y proporcionan numerosos servicios a la población, lo que mejora el bienestar de las personas.

A pesar de ello, su funcionalidad social y ecológica se encuentra en una situación crítica a escala planetaria, a causa, sobre todo, de la rápida expansión de los usos agrícolas y urbanos. Desde los años sesenta, las superficies artificiales han crecido de una manera descontrolada, llegando a absorber miles de kilómetros de la red fluvial de todo el mundo.

Además, el último Informe de Riesgos Globales del World Economic Forum, señala que los riesgos que afrontamos como sociedad en la próxima década incluyen el incremento de los desastres y los fenómenos naturales extremos, la falta de mitigación y adaptación al cambio climático, la pérdida de biodiversidad y el colapso de los ecosistemas y los daños ambientales a gran escala.

Por todo ello, nos enfrentamos a retos que necesitan un abordaje inmediato y que incluyen el descenso en la calidad de los recursos hídricos, el aumento del potencial riesgo de inundación, la fragmentación de los ecosistemas fluviales que perturba el flujo natural de los ríos, el decrecimiento y la alteración de la biodiversidad natural acuática, la degradación de los bosques ibéricos de ribera o la disminución de los servicios ecosistémicos aportados por los ríos.

La Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) contribuye a través de la convocatoria de ayudas de 2021 a la restauración de ecosistemas fluviales y a la reducción del riesgo de inundación en entornos urbanos españoles, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU, con una dotación de 75 millones de euros.

Así, se han puesto en marcha 37 proyectos con actuaciones que pretenden contribuir a la recuperación de sotos y bosques de ribera, el incremento del espacio fluvial, el retranqueo de motas, la recuperación de antiguos ramales de cauce, la renaturalización del lecho fluvial y de las llanuras en zona urbana para laminación de crecidas. Además, también se enfocan en la eliminación de barreras transversales en los ríos, la permeabilización de obstáculos, el control de especies exóticas invasoras, la estabilización de márgenes con técnicas de bioingeniería, y la retirada de hormigón y de escolleras, entre otras acciones planteadas.

En el conjunto de iniciativas seleccionadas se coincide en la aplicación de Soluciones basadas en la Naturaleza que, además de fomentar la restauración y la incrementación de la biodiversidad y de los valores ambientales de los ríos, contribuyan significativamente a reducir los riesgos de inundación en sus tramos urbanos.

Según la Estrategia Nacional de Restauración Ríos (ENRR), España cuenta hoy con un 60 % de masas de agua superficiales en buen estado ecológico. El objetivo para 2030 es restaurar y reconectar estructural y funcionalmente 3.000 kilómetros de ríos españoles. Un reto al que la Fundación Biodiversidad contribuirá, más allá de los proyectos en el marco del PRTR, mediante los fondos FEDER y en línea, no solo con la ENRR, sino con planes ambientales más globales, como son la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, la Estrategia de la UE sobre Biodiversidad para 2030, el Pacto Verde Europeo y a la Estrategia de la UE sobre adaptación al cambio climático.