Hoy se celebra el Día Internacional de los Bosques, efeméride proclamada en 2012 por la Asamblea General de las Naciones Unidas con el fin de poner en valor la importancia de todos los tipos de bosque y subrayar la necesidad de generar conciencia al respecto.
El tema elegido para este 2023 es “Bosques y salud”, un llamamiento que reivindica el cuidado de nuestros bosques más allá de los beneficios que aportan a las personas, no sólo para la salud física y mental, sino a través de recursos como los alimentos silvestres, los medicamentos o los combustibles. Con ello, el mensaje pretende recalcar la idea de que, a través de unos bosques sanos, se consiguen poblaciones fuertes y saludables.
A pesar de sus beneficios ecológicos, económicos y sociales, estos ecosistemas se ven afectados por amenazas como la deforestación y la sobreexplotación de recursos. Además, según el Informe especial del IPCC, la sequía, la desertificación y otros fenómenos meteorológicos extremos aumentan en frecuencia e intensidad a medida que el planeta se calienta.
En este sentido, el papel de los bosques para amortiguar la exposición al calor es clave. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) la disposición de árboles alrededor de los edificios en entornos urbanos contribuye a enfriar el aire y puede reducir las necesidades de aire acondicionado hasta en un 30 %, lo que también implica un ahorro de energía.
Asimismo, las masas forestales ocupan un tercio de la superficie del planeta, actúan como sumideros de carbono, absorbiendo aproximadamente 2,1 millones de toneladas de carbono al año y albergan un 80 % de la biodiversidad terrestre mundial.
Sin embargo, el informe de 2022 sobre El estado de los bosques del mundo (SOFO) señala que entre el año 2000 y 2020 se perdieron alrededor de 47 millones de hectáreas de bosques primarios y que, aunque la tasa de deforestación está disminuyendo, en el período comprendido entre 2015 y 2020, la superficie de bosque perdido se elevó a 10 millones de hectáreas al año. Por todo ello, para evitar el deterioro ambiental, la pérdida de biodiversidad, mitigar los efectos del cambio climático y avanzar hacia una economía resiliente y sostenible, el documento subraya la importancia de conservar los bosques, restaurar las tierras degradadas y hacer un uso sostenible de estos ecosistemas.
En esta línea, a Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) contribuye a la mejora del estado de conservación de los bosques y la gestión sostenible de sus recursos forestales a través de diferentes proyectos de la convocatoria de ayudas 2021 para la promoción de la bioeconomía y la contribución a la transición ecológica, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU
Así, BIOVALOR persigue desarrollar nuevas cadenas de valor en torno a una gestión forestal sostenible y al cultivo de especies aromáticas autóctonas en tierras marginales para la producción de aceites esenciales, extractos y subproductos de alto valor añadido. Por su parte, Del bosque a tu casa pretende generar iniciativas económicas innovadoras lideradas por mujeres, para aprovechar de manera sostenible los productos forestales no maderables de los bosques españoles.
Olivares monumentales por la biodiversidad busca analizar el estado de conservación de fincas de olivares viejos y monumentales para su restauración y la implementación de un modelo de gestión agrario sostenible que permita la producción de aceite de oliva ecológico de alta calidad ligado a la mejora de la biodiversidad y a la conservación del patrimonio, así como la creación de recursos ecoturísticos vinculados al olivar.
Compás persigue establecer el marco científico-técnico, normativo y social necesario en España para la utilización del herbivorismo pírico en la gestión forestal preventiva frente a grandes incendios. Esta iniciativa incide en la importancia de gestionar el territorio natural para su conservación y en el papel fundamental de las nuevas generaciones ligadas al medio rural como agentes clave en su protección.
Finalmente, Somos Agua II propone generar un tejido microempresarial, que fomente una bioeconomía circular transformadora en un territorio despoblado de alta y media montaña. Para ello, se apoyará en saberes tradicionales y otros recursos endógenos con análisis científico-técnicos del potencial bioactivo de los recursos naturales, mediante procesos bioculturales basados en herramientas innovadoras de participación social.
Además, a lo largo de este año, la Fundación Biodiversidad publicará una nueva convocatoria enmarcada en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) para impulsar proyectos de bioeconomía, enfocados a la gestión y restauración forestal con una dotación de 77 millones de euros. Se prevé que estas ayudas se destinen a iniciativas que incluyan acciones de bioeconomía forestal de carácter integral, que contribuyan a la conservación y mejora de la biodiversidad y los recursos naturales, las funciones de los ecosistemas y su resiliencia frente a los incendios y otros impactos del cambio climático, así como a la capacitación, creación de empleo y cohesión territorial de la población en el medio rural.