El 21 de marzo se celebra el Día Internacional de los Bosques, una fecha establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2012 con el objetivo de concienciar sobre la importancia de proteger estos ecosistemas vitales para el equilibrio del planeta.
Este 2025, el lema es «Bosques y alimentos«, una llamada a reconocer el papel fundamental que desempeñan estos ecosistemas en la seguridad alimentaria, la nutrición y los medios de vida de millones de personas en todo el mundo.
Los bosques cubren aproximadamente un 30 % de la superficie terrestre, pero su impacto en la biodiversidad y la vida humana es inmenso. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), albergan el 80 % de las especies animales y vegetales y son fuente de alimento para miles de millones de personas. Frutos, semillas, raíces, hojas, hongos, miel, carne de animales silvestres e incluso insectos forman parte de la dieta de comunidades que dependen de estos ecosistemas para su sustento.
Además, los bosques y los árboles juegan un papel crucial en la fertilidad del suelo, la regulación del agua y el mantenimiento de los polinizadores, garantizando así la producción agrícola a nivel mundial. Según la ONU, las cuencas hidrográficas boscosas suministran agua dulce a más del 85 % de las principales ciudades del mundo, lo que los convierte en aliados indispensables para la seguridad hídrica y alimentaria.
Los bosques también representan un motor económico para muchas comunidades. En algunas regiones, proporcionan alrededor del 20 % de los ingresos de los hogares rurales, facilitando el acceso a alimentos nutritivos y diversificando la dieta, según datos de la FAO.
En tiempos de crisis, como conflictos o malas cosechas, los bosques se convierten en redes de seguridad alimentaria, asegurando la supervivencia de poblaciones vulnerables. La madera sigue siendo una fuente vital de energía para la cocción de alimentos en muchos países en desarrollo, mientras que los productos forestales no maderables, como las hierbas medicinales y los frutos silvestres, son esenciales para la economía local y la salud.
A pesar de su importancia, los bosques continúan amenazados por la deforestación, la sobreexplotación y los incendios forestales. Como afirma la ONU, cada año se pierden aproximadamente 10 millones de hectáreas de bosques y otros 70 millones de hectáreas sufren daños severos debido a incendios. La degradación de estos ecosistemas no solo pone en peligro la biodiversidad, sino que también afecta a las comunidades que dependen de ellos para su supervivencia.
IMPULSO A LA CONSERVACIÓN Y AL DESARROLLO SOSTENIBLE
En este contexto, la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) impulsa la conservación de los bosques y la gestión sostenible de sus recursos. A través de la convocatoria de ayudas para el fomento de la Bioeconomía forestal en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU, está apoyando 56 proyectos en todo el territorio, con una dotación total de 77 millones de euros.
Uno de estos proyectos es RECONECTA, coordinado por la Asociación Forestal de Soria (ASFOSO), con un presupuesto de casi 2 millones de euros. Esta iniciativa busca dinamizar y facilitar la gestión sostenible de montes privados en estado de abandono, identificando y motivando a más de 5.000 propietarios forestales en provincias como Teruel, Cuenca y Soria. El objetivo es fomentar la bioeconomía forestal mediante el aprovechamiento maderable y no maderable, la restauración de espacios silvopastorales, la prevención de incendios y la creación de empleo verde en zonas afectadas por la despoblación.
También destaca el proyecto CAPRIF-CC, coordinado por la Fundación Juana de Vega, con una ayuda de más de 1,1 millones de euros. Esta iniciativa trabaja con comunidades rurales de Galicia y Asturias para co-crear modelos de gestión multifuncional de montes en áreas de alto valor natural y zonas quemadas. A través de una red de cinco áreas piloto (Living Labs), promueve la restauración de paisajes resilientes al cambio climático y a los incendios forestales, fomenta el emprendimiento verde y mejora la biodiversidad local.
Por su parte, el Ayuntamiento de Ramales de la Victoria lidera el proyecto BOSQUES FLOTANTES, con un presupuesto de más de 1,4 millones de euros. Su objetivo es revertir la deforestación histórica de la Montaña Oriental Cantábrica mediante la creación de la Reserva Municipal Monte Moro. Se impulsan acciones de conservación del encinar cantábrico, restauración del bosque atlántico, desarrollo del ecoturismo interpretativo y recuperación del patrimonio industrial forestal, favoreciendo la bioeconomía local y la fijación de población en zonas rurales.
Este Día Internacional de los Bosques es fundamental reconocer su papel para el futuro de la seguridad alimentaria y la salud del planeta. Es momento de apostar por iniciativas que protejan y restauren estos ecosistemas esenciales, garantizando su capacidad para seguir nutriendo a la humanidad y al medio ambiente.