El 1 de junio se celebra el Día Mundial de los Arrecifes, una fecha dedicada a concienciar sobre la importancia ecológica, social y económica de estos ecosistemas marinos, así como sobre las amenazas a las que se enfrentan y la necesidad urgente de protegerlos. Esta efeméride pretende reforzar el compromiso colectivo —instituciones, comunidades, sector privado y ciudadanía— con la conservación de los arrecifes en todo el mundo.
Los arrecifes de coral son auténticos “oasis oceánicos”, como los describió Charles Darwin. Son estructuras biológicas vivas formadas por millones de organismos que secretan carbonato cálcico para construir el exoesqueleto que los sustenta. A pesar de cubrir menos del 0,1 % de la superficie oceánica, albergan un 32 % de las especies marinas conocidas, y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) estima que podrían sustentar hasta 800.000 especies diferentes, muchas de ellas aún por descubrir. Además, cerca del 37 % de los peces dependen directa o indirectamente de los arrecifes.
Estos ecosistemas son esenciales no solo para la biodiversidad marina, sino también para las personas. La Organización de Naciones Unidas estima que 1.000 millones de personas se benefician directa o indirectamente de los servicios ecosistémicos que prestan. Entre ellos, se encuentran la protección de los sistemas costeros, el turismo sostenible, la pesca artesanal, la seguridad alimentaria y la provisión de compuestos bioactivos con potencial farmacéutico. Igualmente, calculan que se generan hasta 2,7 billones de dólares anuales en servicios ecosistémicos.
A pesar de su importancia, los arrecifes están gravemente amenazados por la crisis climática, la contaminación marina, la pesca excesiva y la degradación. Se estima que hasta el 90 % de los arrecifes tropicales podrían desaparecer antes de 2050 incluso si el aumento de la temperatura del planeta se mantiene por debajo de 1,5 ºC. En este contexto, su conservación y restauración forman parte de los grandes retos del Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas (2021–2030) y del Decenio de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible.
PROYECTOS QUE CONTRIBUYEN A LA CONSERVACIÓN DE LOS ARRECIFES
En este contexto, la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico desarrolla múltiples iniciativas orientadas a proteger y restaurar estos ecosistemas clave.
En el marco del proyecto LIFE INTEMARES, que coordina la Fundación, se están elaborando planes de gestión en espacios marinos protegidos de la Red Natura 2000 con presencia de este hábitat, que incorporarán medidas dirigidas a su protección y recuperación. Asimismo, se desarrollan diversas acciones para la conservación de este hábitat. En concreto, se han reintroducido formaciones de vermétidos de la especie Dendropoma lebeche en la Comunidad Valenciana para contribuir a su dispersión y mejorar su estado de conservación. Se ha elaborado, además, material educativo, como la exposición «Cornisas de vermétidos. Arrecifes en el Mediterráneo», y una unidad didáctica asociada a la exposición. La experiencia “Voluntariado por la biodiversidad en Andalucía” también ha realizado el seguimiento y censo, entre otras especies, de corales y gorgonias vinculadas a este hábitat marino.
Por otra parte, la Fundación Biodiversidad es socia del proyecto LIFE Ecorest, que trabaja en la restauración activa de hábitats marinos profundos, incluyendo el hábitat “Arrecifes”, en 30.000 hectáreas del litoral de Girona y Barcelona, con la implicación del sector pesquero. Estas acciones buscan recuperar ecosistemas bentónicos esenciales para la biodiversidad marina.
(PÁRRAFO DE PLEAMAR)
Además, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU, se desarrolla el proyecto EPROCAN, beneficiario de la convocatoria de ayudas para el impulso de la investigación en materia de biodiversidad de 2021. Esta iniciativa pretende ampliar el conocimiento existente sobre los ecosistemas marinos profundos del mar Cantábrico, donde se han identificado arrecifes de corales fríos como Lophelia pertusa y Madrepora oculata, con el objetivo de contribuir a su conservación y protección.
Gracias a estos proyectos y al trabajo conjunto con organizaciones científicas, administraciones y el sector pesquero, se avanza en el conocimiento, la gestión sostenible y la restauración de estos ecosistemas tan frágiles como valiosos. El Día Mundial de los Arrecifes es una oportunidad para visibilizar esta labor y reforzar el compromiso con la conservación marina.