Cada 18 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Protección de la Naturaleza, una efeméride instaurada en 1972 con el propósito de sensibilizar a la población sobre su importancia e impulsar la acción mundial para preservar las especies y los espacios naturales y asegurar un futuro más sostenible.
Esta fecha incide en promover prácticas y políticas que permitan un desarrollo sostenible y un aprovechamiento de los recursos naturales sin comprometer el futuro de la naturaleza. Así, este día contribuye a visibilizar Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) como la acción climática, la biodiversidad terrestre y la marina.
Hasta el momento, se estima que la acción del ser humano ha alterado el 75% de los ecosistemas terrestres y el 66% de los marinos. Para poner freno a esta situación, un total de 196 países se comprometieron en 2022 en el Marco Mundial Kunming-Montreal de la Diversidad Biológica a la conservación de al menos el 30% de las zonas terrestres y marinas y a la restauración del 30% de los ecosistemas degradados para 2030.
España se sitúa entre los países con más áreas bajo protección. En la actualidad, cuenta con más del 22,4% de su superficie marina protegida. Este porcentaje se ha incrementado de manera reciente gracias a la aprobación de seis nuevos espacios, que suman casi 1,7 millones de hectáreas. La identificación de estos lugares tiene su origen en un importante trabajo científico de investigación marina, realizado en el proyecto LIFE INTEMARES, que coordina la Fundación Biodiversidad.
En el ámbito terrestre, nuestro país cuenta con más del 30% de su superficie bajo alguna figura de protección. Además, es el país con más Reservas de la Biosfera, el segundo en geoparques y el tercero con más Humedales de Importancia Internacional. Sus 16 Parques Nacionales, que ocupan una superficie de casi medio millón de hectáreas, albergan especies y ecosistemas únicos de gran valor.
Desde sus inicios, la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico trabaja para favorecer un cambio de modelo socioeconómico que tenga en cuenta los servicios que nos presta la naturaleza y la importancia de preservarlos. Para ello, impulsa actuaciones en varios ámbitos a la vez, para conservar los ecosistemas sanos, restaurar los ecosistemas degradados, promover un uso sostenible de la biodiversidad y frenar las causas de su deterioro.