El 31 de octubre se celebra el Día Mundial de las Ciudades, una fecha promovida desde 2014 por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para reflexionar sobre cómo la urbanización puede ser un motor de cambio para el desarrollo sostenible. Este año, con el lema “Ciudades inteligentes centradas en las personas”, se pone el foco en cómo la tecnología, los datos y la inteligencia artificial pueden transformar la vida urbana, manteniendo a las personas en el centro de las iniciativas de ciudades inteligentes y de la recuperación frente a las crisis actuales.
Hoy en día, más de la mitad de la población mundial vive en zonas urbanas y se prevé que esta cifra aumente hasta un 70 % para 2050. Este crecimiento urbano plantea retos críticos, pero también ofrece oportunidades sin precedentes para implementar soluciones creativas que mejoren la calidad de vida de sus habitantes. Las ciudades, al concentrar gran parte de la actividad económica global, generan el 65 % de la demanda energética mundial y son responsables del 75 % de las emisiones de dióxido de carbono, lo que las convierte en puntos clave para abordar la crisis climática.
IMPULSO A LA RENATURALIZACIÓN URBANA
Hasta ahora, el desarrollo urbanístico se ha realizado de espaldas a la naturaleza. A esto se ha sumado un proceso acelerado de expansión, sobrepoblación y pérdida de biodiversidad. Distanciar la naturaleza de la ciudad está suponiendo importantes costes económicos, de salud y de calidad de vida para sus habitantes.
Para revertir esta situación, es necesario impulsar un cambio de rumbo en la gestión de los entornos urbanos y movilizar recursos para orientarlos a promover un acercamiento real entre ciudad y naturaleza, potenciando la recuperación, el crecimiento y la conexión de las infraestructuras verdes a partir de Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN). Así, la renaturalización urbana puede contribuir a dar respuesta a los retos a los que se enfrentan las ciudades, como la contaminación o los efectos patentes del cambio climático, que impactan directamente sobre el bienestar y la salud de las personas.
En este contexto, la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) reafirma su compromiso con la transición ecológica de los entornos urbanos, a través de tres convocatorias de ayudas financiadas por el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) y una cofinanciada por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER). En total, impulsa 85 proyectos que sitúan a la naturaleza en el centro de la planificación urbana, promoviendo ciudades más sostenibles, resilientes y saludables.
Uno de los proyectos financiados por el PRTR es Sant Boi Respira+Verd, una iniciativa innovadora basada en la conectividad de la infraestructura verde y azul consistente en la realización equilibrada y equitativa de actuaciones sobre todo el municipio de Sant Boi del Llobregat y el ámbito periurbano.
También destaca Cinca Revive, en Fraga (Huesca), promovido por el Ayuntamiento de Fraga. Con una inversión similar, el proyecto actúa en la restauración del ecosistema fluvial del río Cinca y la reducción del riesgo de inundación con técnicas innovadoras, que permiten el aumento de la capacidad de desagüe, la diversificación del hábitat, la retirada de basuras y, en general, la restauración hidrológico forestal, mediante el proyecto de restauración del ecosistema fluvial del río Cinca y la reducción del riesgo de inundación en el entorno urbano.
En el marco del FEDER, la Fundación Biodiversidad impulsa nuevas actuaciones de renaturalización urbana en 12 ciudades. Uno de ellos es el proyecto Castellón Naturaleza en Red, coordinado por el Ayuntamiento de Castellón de la Plana con casi 3,5 millones de euros, fomentará la conexión de espacios verdes, la creación de refugios climáticos y la renaturalización de centros educativos y zonas urbanas.
Por otro lado, el proyecto Generación de Islas de Frescor en San Bartolomé de Tirajana (Gran Canaria), liderado por el mismo Ayuntamiento, con casi tres millones de euros, transformará espacios escolares y urbanos en áreas verdes que favorezcan la biodiversidad y el confort climático.