La asociación Brinzal, en colaboración con la Fundación Biodiversidad, puso en marcha el año pasado la iniciativa «Un mochuelo en cada olivo», un proyecto que busca la implicación de los profesionales del sector agrícola en la preservación de esta especie, concretamente en unas 300 hectáreas entre Morata y Perales de Tajuña, al sureste de Madrid.
Con esta iniciativa Brinzal ha liberado a 25 mochuelos, que han pasado por su Centro de Recuperación de Rapaces Nocturnas, donde han sido criados.
Se trata de una especie que ha visto reducido su número de ejemplares en un 40% en los últimos diez años, debido al abandono de cultivos tradicionales y las transformaciones sufridas en el campo de la agricultura, que supone la desaparición de lindes de cultivos o árboles viejos, espacios que sirven de refugio y alimento para el mochuelo.
Ante esta situación Brinzal ha querido poner en contacto a los agricultores para que puedan compatibilizar sus actividades con la conservación de esta especie, una protección que supone el cumplimiento de ciertos requisitos en el ámbito de actuación agrícola como el control en el uso de fitosanitarios o la implantación de posaderos artificiales para las aves. Además, Brinzal ha querido reconocer la labor de los agricultores, aportando una etiqueta de certificación del carácter «favorable al mochuelo» a sus productos.
Brinzal es una organización creada para el estudio y conservación de las rapaces nocturnas, destacando la rehabilitación del mochuelo en el Centro de Recuperación de Rapaces de la organización.