16/09/2026

Conservar la capa de ozono para proteger la vida en la Tierra

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Cada 16 de septiembre se celebra el Día Mundial de la Capa de Ozono, una fecha que recuerda la importancia de conservar este escudo natural que protege la vida en la Tierra frente a los efectos perjudiciales de la radiación ultravioleta. Bajo el lema “Acción mundial para un planeta más fresco”, la jornada pone el foco en los avances logrados mediante la cooperación internacional y conmemora los diez años de la Enmienda de Kigali al Protocolo de Montreal.

La capa de ozono se encuentra principalmente en la estratosfera y absorbe gran parte de la radiación ultravioleta procedente del Sol. Su conservación resulta esencial para la salud humana y para los ecosistemas, ya que una exposición excesiva a esta radiación aumenta el riesgo de cáncer de piel y cataratas y puede afectar también a plantas y otros organismos.

Durante décadas, sustancias químicas como los clorofluorocarbonos (CFC), utilizadas en refrigeración, aerosoles y otros productos, provocaron un importante deterioro de la capa de ozono. La respuesta internacional culminó con la adopción en 1987 del Protocolo de Montreal, que estableció la eliminación progresiva de las sustancias responsables de su agotamiento.

Desde entonces, la concentración atmosférica de estas sustancias se ha reducido significativamente y la capa de ozono mantiene una tendencia de recuperación a largo plazo. El Protocolo de Montreal ha permitido eliminar progresivamente más del 99% de la producción y el consumo de las sustancias controladas que agotan el ozono, convirtiéndose en uno de los principales ejemplos de cooperación internacional frente a un problema ambiental global.

UNA RECUPERACIÓN QUE YA SE OBSERVA

Los últimos datos científicos confirman esta evolución positiva. Según el último Boletín sobre el Ozono y la Radiación Ultravioleta de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el agujero de ozono de la Antártida de 2025 fue uno de los menos intensos de las últimas décadas, con una profundidad y extensión significativamente inferiores al promedio registrado entre 1990 y 2010.

El déficit máximo de masa de ozono alcanzó 36,7 millones de toneladas, más de un 25% por debajo de ese promedio. La OMM advierte, no obstante, de que el agujero presenta importantes variaciones de un año a otro debido a las condiciones atmosféricas, por lo que estos datos deben interpretarse dentro de una tendencia a largo plazo hacia la recuperación.

Si se mantienen las condiciones actuales, se prevé que la capa de ozono recupere aproximadamente los niveles de 1980 hacia 2040 en la mayor parte del planeta, 2045 en el Ártico y 2066 en la Antártida.

LA ENMIENDA DE KIGALI

La Enmienda de Kigali, adoptada hace diez años en el marco del Protocolo de Montreal, estableció la reducción progresiva de los hidrofluorocarbonos (HFC), utilizados principalmente en sistemas de refrigeración y aire acondicionado. Aunque no agotan la capa de ozono, son potentes gases de efecto invernadero.

Según la Organización de Naciones Unidas (ONU), su aplicación completa podría evitar hasta 0,5 °C de calentamiento global a finales de siglo, un beneficio que podría duplicarse mediante mejoras en la eficiencia energética de los sistemas de refrigeración.

El Día Mundial de la Capa de Ozono muestra así cómo la cooperación internacional basada en la ciencia puede contribuir a afrontar grandes desafíos ambientales.