02/10/2023

Día Mundial del Hábitat: promover economías urbanas resilientes para el impulso de un crecimiento sostenible

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En 1985, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó el primer lunes de octubre de cada año como el Día Mundial del Hábitat con el objetivo de analizar el estado de los pueblos y ciudades de todo el mundo y poner en valor el derecho básico de todo ser humano a una vivienda adecuada. Este año 2023, bajo el lema “Economías urbanas resilientes. Las ciudades como motores de crecimiento y recuperación”, se pretende reflexionar sobre el papel de las ciudades como impulsoras de un crecimiento económico sostenible.

Actualmente, las áreas urbanas albergan un poco más de la mitad de los 7.000 millones de personas que conforman la población mundial, y se espera que para 2050 la cifra aumente en otros 3.000 millones de personas. Esto hace que las ciudades tengan un gran potencial como impulsoras del crecimiento económico y que el futuro de muchos países dependa, en gran medida, de la productividad de sus áreas urbanas.

El Reporte Mundial de las Ciudades de 2022, elaborado por ONU-Habitat, incide en que las ciudades deben encontrar la forma de posicionar sus economías para el máximo beneficio de todos sus habitantes. Al mismo tiempo, las zonas urbanas deben seguir unos modelos de desarrollo que permitan mejorar la calidad de vida de sus residentes y proteger el medio ambiente, teniendo en cuenta que las ciudades originan la mayor parte de emisiones de gases de efecto invernadero. En este sentido, según el citado documento, promover una urbanización sostenible y bien planeada y gestionada contribuye a la construcción de economías urbanas resilientes y adaptadas a los efectos derivados del cambio climático. Igualmente, se destaca que las soluciones basadas en la naturaleza deben ser parte de los procesos de planificación inclusivos para futuros urbanos sostenibles.

En esta línea, la vegetación es una de las mejores soluciones para combatir los efectos derivados del cambio climático en núcleos urbanos. Los espacios verdes pueden enfriar el aire en las ciudades hasta en 12 ºC y proporcionan sombra y humedad, lo que ayuda a regular el clima. Además, contribuyen a purificar el aire, evitar la erosión de los suelos y disminuir los daños en caso de inundación.

Por ello, las zonas verdes funcionan también como “refugios climáticos” de las ciudades, convirtiéndose en espacios con condiciones ambientales más favorables y que contribuyen a la protección de la biodiversidad urbana. Los árboles constituyen un hábitat y lugar de refugio, alimento y descanso para animales y plantas, pudiendo un árbol grande albergar hasta 500 especies diferentes. Igualmente, las áreas verdes y bosques urbanos tienen efectos muy positivos en la salud humana a nivel cardiovascular y respiratorio, pudiendo asociarse con una reducción de la mortalidad; aportan sensación de bienestar y contribuyen a reducir los niveles de estrés.