06/07/2026

Ecosistemas sanos, la mejor defensa contra las enfermedades zoonóticas

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Cada 6 de julio se conmemora el Día Mundial de la Zoonosis, una fecha que recuerda uno de los grandes hitos de la medicina moderna. Ese mismo día de 1885, el científico francés Louis Pasteur administró por primera vez una vacuna contra la rabia a un niño de nueve años que había sido mordido por un perro infectado. El tratamiento logró salvarle la vida y marcó el inicio de la prevención de las enfermedades zoonóticas.

Las zoonosis son enfermedades que se transmiten de forma natural entre animales y personas. Pueden propagarse mediante el contacto directo con animales, a través de vectores como mosquitos o garrapatas, o mediante el consumo de alimentos, agua o el contacto con entornos contaminados, y estar causadas por virus, bacterias, parásitos u hongos. Algunas han desencadenado importantes crisis sanitarias, como la pandemia de la COVID-19.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 60% de las enfermedades infecciosas que afectan a las personas tienen origen animal. Además, alrededor del 75% de las enfermedades infecciosas emergentes proceden de animales y cada año aparecen, de media, cinco nuevas enfermedades humanas, tres de ellas de origen zoonótico. En conjunto, estas enfermedades provocan anualmente unos 2.400 millones de casos y 2,2 millones de muertes, especialmente en las regiones más vulnerables del planeta.

CAMBIO CLIMÁTICO, FACTOR CLAVE EN SU EXPANSIÓN

El cambio climático y la degradación de los ecosistemas están modificando la distribución de numerosas especies y aumentando el riesgo de aparición y propagación de enfermedades zoonóticas. El incremento de las temperaturas favorece la expansión de vectores como los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus, transmisores del dengue o el zika, hacia regiones donde antes no podían sobrevivir. Al mismo tiempo, según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), el calentamiento global está desplazando a la fauna silvestre hacia nuevos territorios, incrementando el contacto entre especies que antes permanecían aisladas y facilitando el intercambio de patógenos.

A este escenario se suman los efectos de los fenómenos meteorológicos extremos. Las inundaciones contribuyen a la dispersión de bacterias como Leptospira o Salmonella a través del agua y favorecen la propagación de enfermedades como la leptospirosis, mientras que las sequías concentran a la fauna silvestre y al ganado en los mismos puntos de abastecimiento, incrementando las oportunidades de transmisión.

Frente a este desafío, la OMS impulsa el enfoque Una Sola Salud (One Health), que reconoce la estrecha relación entre la salud humana, la sanidad animal y la salud de los ecosistemas. Desde esta perspectiva, conservar la biodiversidad y mantener los ecosistemas en buen estado representa una de las herramientas más eficaces para prevenir la aparición y propagación de nuevas enfermedades.

BIODIVERSIDAD, CONCIENCIACIÓN Y SALUD

La Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) trabaja para conservar la biodiversidad y restaurar los ecosistemas, un objetivo que también contribuye a mantener el equilibrio natural y reduce la posibilidad de aparición y expansión de enfermedades zoonóticas.

En el ámbito de la sensibilización, la Fundación ha elaborado el dossier didáctico “Biodiversidad y zoonosis”, dirigido al alumnado a partir de 5.º de Educación Primaria. Este recurso explica la relación entre la biodiversidad y la salud, analiza las causas del aumento de las zoonosis y pone de relieve el papel de unos ecosistemas sanos como primera línea de prevención frente a futuras crisis sanitarias. Su objetivo es promover una ciudadanía más informada y fomentar hábitos orientados a la sostenibilidad y al cuidado del entorno.

El Día Mundial de la Zoonosis recuerda que la salud humana depende también de la salud de los animales y de los ecosistemas. Conservar la biodiversidad, restaurar los hábitats naturales y reducir las presiones que alteran su equilibrio no solo protege el patrimonio natural, sino que constituye una inversión esencial para prevenir futuras crisis sanitarias y reforzar la salud pública.