29/09/2025

El desperdicio de alimentos, un desafío urgente para las personas, la economía y el planeta

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El Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, que se conmemora desde 2019 cada 29 de septiembre, pretende sensibilizar a la ciudadanía, gobiernos, empresas y productores sobre la magnitud del problema, promover soluciones en todos los niveles de la cadena alimentaria —desde la producción hasta el consumo—, y lograr los compromisos globales enmarcados en la Agenda 2030. En concreto, la meta 12.3 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible insta a “reducir a la mitad el desperdicio mundial de alimentos per cápita en los niveles minorista y de consumo” y “reducir las pérdidas a lo largo de las cadenas de producción y suministro” para 2030.

Los datos son alarmantes. El informe Food Waste 2024 estima que a nivel mundial cerca de un 13% de los alimentos producidos se pierden entre el momento de su cosecha y la venta al consumidor. Además, casi uno de cada tres alimentos que se producen acaba en la basura. Solo en 2022 se desperdiciaron más de 1.000 millones de toneladas de alimentos, lo que equivale a unos 132 kilogramos por persona. Mientras cada día se pierden o desperdician toneladas de alimentos, una de cada 11 personas en el mundo se enfrenta diariamente al hambre.

Más allá de las consecuencias sociales, el desperdicio de alimentos tiene también derivadas económicas, pues supone pérdidas para productores, distribuidores y consumidores. Además, cuando se pierden o desperdician alimentos, todos los recursos que se utilizaron para su producción -desde agua, tierra, energía o mano de obra- se desaprovechan. A esto se suma que la eliminación de los alimentos desperdiciados en vertederos genera emisiones de gases de efecto invernadero, lo que contribuye a aumentar el cambio climático.

Cada acción cuenta para mejorar esta situación, desde compromisos institucionales que establezcan medidas a escala mundial y local para aprovechar al máximo los alimentos que producimos, hasta decisiones individuales como planificar mejor las compras o evitar tirar lo que aún está en buen estado.