07/04/2022

Nuestro planeta, nuestra salud

Comparte en:

El jueves 7 de abril celebramos el Día Mundial de la Salud, efeméride proclamada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que este año, bajo el lema “Nuestro planeta, nuestra salud”, pretende poner el foco en las medidas urgentes que se necesitan adoptar para preservar nuestra salud y la del planeta. El objetivo es contribuir a que los entornos en los que vivimos sean espacios saludables, repensando, para ello, nuestra relación con la naturaleza.

En el contexto actual, la salud de toda la población mundial se está viendo seriamente amenazada por los efectos derivados del cambio climático y la pérdida de biodiversidad. La contaminación atmosférica, la escasez de agua, la degradación del suelo, los fenómenos meteorológicos extremos aumentan, en gran medida la propagación de enfermedades infecciosas y otras patologías. Según la Organización Mundial de la Salud, el mayor peligro al que se enfrenta la humanidad es la crisis climática y sus efectos derivados para la salud.

El cambio climático influye en elementos determinantes para una buena salud, como es la disponibilidad de aire limpio, de agua potable, de alimentos suficientes y en buen estado y de una vivienda segura. La tercera entrega del Sexto Informe de Evaluación realizado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) concluye que, con el fin de evitar impactos sanitarios catastróficos y prevenir millones de muertes relacionadas con la crisis climática, el planeta debe limitar el aumento de la temperatura a 1,5 °C. La OMS, por su parte, añade que la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero aplicando políticas sostenibles en materia de transporte, alimentos y uso de la energía puede traducirse en mejoras para la salud, reduciendo así el número de muertes y patologías por enfermedades debidas a factores medioambientales.

Además, según cálculos realizados por la OMS, cada año se producen más de 13 millones de muertes debidas a causas ambientales evitables, y hay previsiones de que, entre 2030 y 2050, el cambio climático causará unas 250.000 muertes adicionales cada año debido a la malnutrición, enfermedades como el paludismo o síntomas como la diarrea. Un factor de riesgo importante es la contaminación del aire, directamente relacionado con el padecimiento de patologías cerebrovasculares, cánceres de pulmón y neumopatías crónicas y agudas, como el asma. La Organización Mundial de la Salud alerta de que un 99 % de la población mundial respira aire con niveles de calidad inferiores al estándar mínimo exigible. Además, la contaminación atmosférica sigue siendo la primera causa medioambiental de muerte prematura, con más de 4,2 millones de fallecimientos al año, por lo que, según la Organización, es necesario disminuir los niveles de contaminación del aire para mejorar la salud cardiovascular y respiratoria de la población, tanto a largo como a medio y corto plazo.

Dentro de la contaminación ambiental se incluye la problemática de la contaminación acústica, especialmente el ruido derivado del tráfico y la circulación de vehículos en entornos urbanos. La OMS destaca que las ciudades son especialmente vulnerables, ya que allí reside más del 55 % de la población mundial, un porcentaje que aumentará con el paso del tiempo debido a un incremento en la tasa de la población. Además, la Organización alerta de que los sistemas de transporte urbano que no tienen en cuenta la sostenibilidad contribuyen negativamente a reforzar amenazas como la contaminación atmosférica y la acústica, que daría lugar a mayores niveles de enfermedades no transmisibles y traumatismos. Asimismo, las ciudades consumen más de dos tercios de la energía del planeta y son responsables de más del 60 % de las emisiones de gases de efecto invernadero, lo que conlleva, en estos lugares, que en torno al 91 % de sus habitantes respire aire que contiene altos niveles de sustancias contaminantes.