Cada 23 de julio se celebra el Día Mundial de las Ballenas y los Delfines, una fecha proclamada en 1986 por la Comisión Ballenera Internacional (CBI) para impulsar la conservación de los cetáceos y poner fin a la caza comercial de ballenas. Este año se cumplen 40 años de la moratoria internacional que marcó un punto de inflexión en su protección. Aunque permitió la recuperación de algunas poblaciones, estos grandes mamíferos marinos siguen enfrentándose a amenazas derivadas de las actividades humanas y del cambio climático.
Los cetáceos desempeñan un papel fundamental en el equilibrio del océano. Al alimentarse en profundidad y regresar a la superficie redistribuyen nutrientes que favorecen el crecimiento del fitoplancton, base de la cadena alimentaria marina. Además, las grandes ballenas contribuyen a mitigar el cambio climático, almacenan una media de 33 toneladas de dióxido de carbono a lo largo de su vida, que permanece retenido en el fondo oceánico durante siglos tras su muerte.
España constituye un enclave estratégico para su conservación, con más de 30 especies de cetáceos identificadas en sus aguas. Sin embargo, las capturas accidentales en artes de pesca, las colisiones con grandes buques, la contaminación por plásticos y el ruido submarino continúan amenazando su supervivencia. Como consecuencia, ocho de las trece grandes especies de ballenas presentan actualmente algún grado de amenaza según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
CIENCIA Y CONSERVACIÓN PARA PROTEGER LOS CETÁCEOS
La Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) impulsa proyectos de investigación, seguimiento y conservación que amplían el conocimiento sobre los cetáceos presentes en aguas españolas y aportan la base científica necesaria para reforzar su conservación y la de los ecosistemas marinos que habitan.
En el marco del proyecto LIFE INTEMARES, coordinado por la Fundación Biodiversidad, se han desarrollado campañas científicas para el seguimiento, censado, análisis de distribución y marcaje de cetáceos en Canarias, el Estrecho y el Mediterráneo, incorporando herramientas innovadoras como el marcaje satelital y las técnicas genéticas. En conjunto, estos trabajos han permitido ampliar el conocimiento sobre las ballenas y delfines presentes en aguas españolas, identificar áreas de especial importancia para su conservación, reducir amenazas como las colisiones con embarcaciones y las capturas accidentales y reforzar la base científica necesaria para la gestión de los espacios marinos protegidos.
A través del Programa Pleamar, cofinanciado por el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA), la Fundación apoya asimismo diversos proyectos dirigidos a mejorar la conservación de distintas especies de cetáceos.
Entre ellos, SUBMON coordina la tercera fase del proyecto COSTtERA 3, que busca consolidar y ampliar el conocimiento sobre las interacciones entre el delfín mular y la pesca de arrastre en zonas marinas protegidas del norte de Cataluña. Esta iniciativa profundiza en el estudio de la distribución, comportamiento y evolución del grado de dependencia de la especie y la actividad pesquera, mediante el uso de herramientas innovadoras como drones, cámaras submarinas, sensores acústicos e inteligencia artificial.
El proyecto CETAPES, desarrollado por el Instituto de Investigaciones Marinas (IIM-CSIC), está orientado a mejorar el conocimiento y la gestión de la captura accidental de cetáceos en las pesquerías del norte de España. La iniciativa combina la recogida de datos en colaboración con el sector pesquero, el análisis de información procedente de varamientos y capturas accidentales y el uso de herramientas innovadoras que permiten entender con mayor precisión cuándo, dónde y por qué se producen las interacciones entre cetáceos y artes de pesca.
Por su parte, el Centro Oceanográfico de Málaga del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) con el proyecto GEMA busca contribuir al conocimiento y la conservación de la marsopa en el mar de Alborán con un enfoque multidisciplinar que integre metodologías visuales, acústicas, moleculares y socioecológicas. Esta iniciativa aportará datos pioneros sobre una población apenas estudiada, cuyos resultados serán clave para la gestión pesquera y la conservación de esta especie en peligro de extinción.
Por último, el proyecto BIOACUMAR, liderado por la Universidad de Oviedo, se centra en el estudio de antibióticos y hormonas sintéticas como contaminantes emergentes que se acumulan y biomagnifican en la red trófica marina, representando un riesgo significativo para la salud de los ecosistemas y para la seguridad alimentaria asociada a los productos pesqueros y acuícolas. Se evaluará la presencia de residuos de estos compuestos en la red trófica del litoral asturiano y andaluz mediante el análisis de bioindicadores como la lubina (cultivada y salvaje), el cazón y el delfín mular.
Por otro lado, en el marco de la convocatoria BiodivMon del Partenariado Europeo de Biodiversidad (Biodiversa +), la Fundación participa en el proyecto EMPHATIC, que aborda los retos de monitorización de cetáceos en base a su distribución y estado de salud, y responderá a las necesidades políticas desarrollando indicadores relevantes del estado de las poblaciones de cetáceos. El proyecto combina técnicas de investigación emergentes, utilizando técnicas no invasivas aplicables a estos animales.
La convocatoria de ayudas FEDER para la conservación y restauración de la biodiversidad marina respalda también proyectos específicamente dirigidos a estas especies. MysticMed, desarrollado por la Universitat Politècnica de València junto con la Universidad de Sevilla, mejorará el conocimiento sobre la distribución, el uso del hábitat y las rutas migratorias del rorcual común en aguas mediterráneas y atlánticas mediante seguimiento satelital, fotoidentificación y un sistema piloto de detección acústica automatizada que contribuirá a reducir el riesgo de colisiones con embarcaciones.
Por su parte, SAFAMAR, impulsado por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, estudia el estado sanitario de cetáceos, tortugas marinas y otras especies de megafauna de Canarias para identificar amenazas derivadas de las actividades humanas y del cambio climático, generando información clave para orientar futuras medidas de conservación.
El Día Mundial de las Ballenas y los Delfines recuerda que conservar estos grandes mamíferos marinos significa proteger el equilibrio del océano, la biodiversidad y el clima. La investigación científica y la conservación de los espacios marinos protegidos resultan esenciales para garantizar su futuro.