Cada 28 de enero se celebra el Día Mundial por la Reducción de las Emisiones de CO2, una fecha señalada por la Organización de las Naciones Unidas para reflexionar sobre la importancia de disminuir las emisiones una de las principales causas del cambio climático.
En 2024, las emisiones globales de CO2 alcanzaron un récord de 41.600 millones de toneladas, según el informe Global Carbon Budget, elaborado por 120 especialistas de más de 80 instituciones. Este incremento de un 0,8% respecto a 2023 subraya la necesidad urgente de adoptar acciones climáticas más ambiciosas. De continuar en esta trayectoria, existe un 50 % de probabilidades de que se supere el límite crítico de 1,5 °C en tan solo seis años, lo que agravaría los efectos del calentamiento global, como el aumento de fenómenos climáticos extremos y la acelerada pérdida de biodiversidad.
A pesar de los avances en materia de energías renovables, el uso creciente de gas natural y petróleo sigue siendo el principal impulsor de las emisiones de origen fósil, que ya suman 37.400 millones de toneladas anuales. Además, los cambios en el uso del suelo y la deforestación contribuyen con 4.200 millones de toneladas adicionales.
En este contexto, es fundamental reforzar la capacidad de los sumideros naturales, como los bosques y el océano, que actualmente absorben cerca de la mitad del CO2 emitido. Sin embargo, su efectividad se está viendo comprometida por factores como la deforestación y fenómenos climáticos.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la contaminación atmosférica es uno de los mayores riesgos ambientales que existen para la salud, causando unos 7 millones de muertes al año debido a los niveles tóxicos del aire contaminado. Además, señala que el 99 % de la población mundial respira un aire que no respeta las directrices de la OMS sobre la calidad del aire, ya que contiene contaminantes ambientales en forma de partículas que provocan problemas para la salud (enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares y respiratorias).
El compromiso colectivo, más urgente que nunca
El Día Mundial por la Reducción de las Emisiones de CO2 nos recuerda que combatir el cambio climático no es solo tarea de los gobiernos o grandes instituciones, sino un compromiso que requiere la participación de toda la sociedad. Desde adoptar medidas individuales, como reducir el consumo energético, hasta exigir políticas públicas más ambiciosas y apoyar iniciativas locales de reforestación y energías renovables, todos podemos contribuir a disminuir la huella de carbono.
Reducir las emisiones de CO2 debe ser una prioridad en la agenda global y personal. Este día mundial es una invitación a reflexionar sobre nuestro impacto en el planeta y a adoptar medidas concretas para garantizar un futuro sostenible. Como sociedad, aún estamos a tiempo de marcar la diferencia.