Cada 3 de julio se celebra el Día Internacional Libre de Bolsas de Plástico, una iniciativa de la sociedad civil ambiental impulsada por Zero Waste Europe en 2009. La jornada invita a reducir el uso de las bolsas de plástico de un solo uso, un objeto cotidiano que, pese a tener una vida útil media de apenas unos minutos, puede permanecer en el medio natural durante décadas.
Según la Organización de Naciones Unidas (ONU), fabricar una bolsa de plástico consume petróleo, agua y energía, además de generar emisiones de gases de efecto invernadero. Aunque suele utilizarse durante unos 15 minutos, una vez desechada puede tardar entre 100 y 400 años en degradarse. La situación adquiere una dimensión mayor si se tiene en cuenta que cada año se utilizan alrededor de 500.000 millones de bolsas de plástico en todo el mundo.
Las bolsas de plástico representan solo una parte de un problema más amplio. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), cada año se producen más de 460 millones de toneladas de plástico, la mitad destinadas a productos de un solo uso, y menos del 10 % se recicla. Se estima que 11 millones de toneladas acaban anualmente en lagos, ríos y mares , mientras que el coste social y ambiental de esta contaminación alcanza entre 300.000 y 600.000 millones de dólares al año.
La contaminación por plásticos afecta ya tanto a la biodiversidad como a la salud humana. Los microplásticos están presentes en los alimentos, el agua y el aire que respiramos. Se estima que cada persona ingiere más de 50.000 partículas al año, una cifra aún mayor si se considera también la inhalación. En el medio marino, la gestión inadecuada de los residuos plásticos provoca anualmente la muerte o el enredo de alrededor de 100.000 mamíferos marinos.
En nuestro país, las medidas adoptadas en los últimos años ya muestran resultados. La normativa que prohibió en 2018 la entrega gratuita de bolsas de plástico, reforzada posteriormente por la Ley de residuos y suelos contaminados para una economía circular de 2022, ha reducido en más de un 70% el uso de bolsas convencionales de un solo uso en los puntos de venta. Además, las bolsas ligeras, de menos de 50 micras, han sido sustituidas casi por completo por alternativas reutilizables o compostables.
IMPULSAR UN NUEVO MODELO PARA EL PLÁSTICO
En este contexto, la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) impulsa la convocatoria de ayudas para el impulso de la economía circular en el sector del plástico, orientada a fomentar la sostenibilidad de los procesos industriales, mejorar la competitividad y la innovación del tejido empresarial y reforzar la gestión de residuos.
Entre los proyectos beneficiarios destaca el liderado por Fruit Tech Natural, empresa murciana especializada en el procesado de zumos, que sustituirá las bolsas desechables utilizadas durante el almacenamiento de su producto por un nuevo sistema basado en una cantina de almacenamiento. Esta actuación, con una inversión superior a los 9 millones de euros y una ayuda de 3 millones, permitirá reducir significativamente el consumo de plásticos de un solo uso durante el proceso productivo.
Por su parte, el proyecto ECOCENTRAL GRANADA, impulsado por FCC Medio Ambiente, mejora la línea de reciclaje de plástico film de su planta de Granada para fabricar nuevas bolsas de basura con el plástico recuperado, reduciendo así el consumo de plástico virgen y favoreciendo un modelo basado en la circularidad de los materiales.
El Día Internacional Libre de Bolsas de Plástico recuerda que reducir el consumo de este objeto cotidiano es solo el primer paso hacia un cambio de modelo más profundo. Avanzar hacia una economía circular, en la que los materiales permanezcan en uso durante más tiempo y los residuos se reduzcan al mínimo, resulta esencial para conservar la biodiversidad, proteger la salud y preservar los ecosistemas que sostienen la vida.