Este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, la Organización de Naciones Unidas utiliza el lema “Derechos, justicia y acción por y para todas las mujeres y niñas” para exigir su participación plena en todas las esferas sociales. Esta demanda responde a una realidad jurídica crítica, pues, a nivel mundial, las mujeres poseen apenas el 64% de los derechos reconocidos a los hombres y, al ritmo actual, se estima que la plena igualdad en la protección jurídica no se alcanzará hasta dentro de 286 años.
Esta exigencia de acción y justicia también afecta a la esfera medioambiental. El informe monográfico de género del Observatorio de Transición Justa (OTJ), basado en la Encuesta sobre la Percepción Social de la Transición Ecológica, ratifica la mayor sensibilidad climática de las mujeres. El 84% asegura que el cambio climático es una realidad innegable, frente al 77% de los hombres, una diferencia que se dispara hasta los 12 puntos en la juventud. Esta convicción se traslada a la acción cotidiana, según el informe Mujeres en la Transición Ecológica 2025 del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). El estudio destaca que las mujeres priorizan el impacto ambiental en sus compras y muestran un mayor respaldo a las políticas públicas y campañas de sensibilización ambiental.
EL LEGADO DE LA COP30: EL PLAN DE BELÉM
La COP30 de Belém marcó un hito con la adopción del Plan de Acción de Género, un acuerdo que traza la hoja de ruta para los próximos nueve años. Este documento sitúa la igualdad como parte clave en la agenda climática e introduce medidas cruciales en materia de erradicación de la violencia, protección de las defensoras ambientales y transiciones socialmente justas. Asimismo, reconoce los factores interseccionales que configuran la realidad de las mujeres con discapacidad, indígenas y de comunidades rurales. El plan actúa como un marco indispensable para eliminar barreras estructurales, asegurar resultados tangibles y garantizar la aplicación de medidas climáticas que integren la perspectiva de género.
En esta línea, España reafirma su adhesión a Equal by 30, una alianza global que persigue la igualdad salarial, de liderazgo y de oportunidades en el sector de las energías limpias. Además, España suscribió la Declaración de Género para garantizar procedimientos paritarios durante la cita de Belém. Este compromiso se trasladó a la delegación española presente en la COP, compuesta por más de un 50% de mujeres, y al propio Pabellón de España, que acogió un evento dedicado a género en la agenda de transición ecológica y cumplió con el objetivo de promover la equidad, al alcanzar más de un 54% de participación femenina en los distintos paneles.
EMPLEO VERDE: RETOS Y OPORTUNIDADES ECONÓMICAS
La transición ecológica es uno de los principales motores de empleo de la década, aunque el acceso a estas oportunidades no es igual para todos. El informe Mujeres en la Transición Ecológica 2025 confirma que las mujeres representaron solo el 14,2% de las ocupaciones en actividades verdes durante 2023. El estudio alerta de una masculinización extrema en ámbitos estratégicos, pues la presencia masculina roza el 96% en el sector marítimo. Esta brecha persiste en la construcción sostenible, donde las mujeres suponen apenas el 8,1% de la plantilla, mientras que el transporte sostenible y la economía circular registran cifras de empleo femenino del 19,2% y el 15,3% respectivamente.
En este contexto, la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) refuerza la igualdad como eje transversal de su trabajo. La entidad defiende que garantizar el acceso de las mujeres a la toma de decisiones representa la única vía para lograr una gestión de la biodiversidad eficaz, resiliente y socialmente justa.
Para materializar este compromiso, la Fundación impulsa iniciativas como el Programa Empleaverde+ y la Red Emprendeverde. Estos instrumentos facilitan formación, mentoría y recursos específicos para que las emprendedoras lideren diferentes proyectos. El objetivo final consiste en cerrar la brecha de representación y consolidar el papel de la mujer como motor indispensable de la economía verde.
La Fundación trabaja para que mujeres de todos los contextos actúen como agentes de cambio. Junto a la aplicación sistemática de la Guía para la inclusión de la perspectiva de género en los proyectos que apoya, la entidad promueve nuevos foros que facilitan el intercambio de experiencias y aseguran la equidad en la gestión del patrimonio natural.
Esta conmemoración subraya que la crisis climática exige respuestas inclusivas para garantizar su eficacia. Resolver el mayor desafío de nuestro tiempo exige el talento, la visión y la experiencia de toda la población. Por ello, una gobernanza climática sólida requiere que las políticas de mitigación, adaptación y financiación integren la perspectiva femenina como un motor de decisión. Cerrar la brecha de género constituye, en definitiva, la única vía para edificar una sociedad capaz de responder a la emergencia planetaria con verdadera justicia y sostenibilidad.