05/06/2023

Día Mundial del Medio Ambiente: por un planeta sin contaminación por plásticos

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Desde 1973, el 5 de junio celebramos el Día Mundial del Medio Ambiente, una efeméride proclamada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) con el objetivo de fomentar la conciencia ambiental, estimular la toma de medidas en favor del medio ambiente y en definitiva poner en valor la importancia de la protección medioambiental. Este 2023, bajo el tema “Sin contaminación por plásticos”, se persigue sensibilizar sobre la necesidad de implementar soluciones para evitar los efectos dañinos de este residuo sobre el medio natural.

Según señala el PNUMA en la Guía práctica por un planeta sin contaminación por plásticos, a nivel mundial se producen más de 400 millones de toneladas de plástico cada año, de los cuales la mitad se conciben para una vida útil de un sólo uso. En todo el mundo, el 46 % de los desechos plásticos se deposita en vertederos, el 22 % recibe una mala gestión al tratarse de residuos sin recoger, el 17 % se incinera, y menos del 9 % se recicla.

Así, este tipo de contaminación puede amenazar gravemente los ecosistemas y vida silvestre, la salud y bienestar de las personas, la economía mundial y agravar los efectos derivados del cambio climático.

El documento destaca que los desechos plásticos provocan daños a los ecosistemas y a la salud humana que supone un coste por valor de entre 300.000 y 600.000 millones de dólares al año.

Esta amenaza también tiene efectos graves en la biodiversidad. El PNUMA señala que entre 19 y 23 millones de toneladas de desechos plásticos se filtran anualmente en los ecosistemas acuáticos afectando a una amplia gama de organismos en mares, ríos y en el terreno. El plástico puede influir de forma negativa en el desarrollo de la vida acuática ya que impide la recepción de oxígeno y luz. Asimismo, según estos datos, la basura marina perjudica a más de 800 especies y se estima que más del 90 % de todas las aves y peces tienen partículas de plástico en sus estómagos. Los efectos de la ingesta de microplásticos suponen un peligro para el crecimiento de algunas especies y la descompensación de su sistema digestivo. Además, pueden acumularse en el suelo debido a su uso en productos agrícolas.

Algunas de las sustancias químicas de los microplásticos también están asociadas con graves impactos en la salud de las personas ya que pueden entrar en el organismo por inhalación y absorción a través de la piel y acumularse en los órganos. En este sentido, actualmente se estudia la relación entre la exposición a los aditivos químicos que se filtran de los plásticos con algunas enfermedades autoinmunes. Además, la quema o incineración de residuos plásticos presenta múltiples efectos nocivos en la salud, entre ellos el aumento del riesgo de enfermedades cardíacas y el agravamiento de problemas respiratorios, como el asma y el enfisema.

Por otro lado, la producción de plástico es uno de los procesos de fabricación más intensivos en energía del mundo, lo que supone un problema para cumplir el objetivo del Acuerdo de París de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 ºC.  Según el PNUMA, en 2019 el plástico generó 1.800 millones de toneladas métricas de gases de efecto invernadero, el 3,4 % del total mundial. Además, el 90 % de esas emisiones procedían de la producción de plástico y de la conversión de combustibles fósiles. La organización indica también que la mayoría de los plásticos se originan a partir de combustibles fósiles y la industria del plástico representa el 6 % del consumo mundial de petróleo.  Por ello, se prevé que el nivel de emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la producción, uso y eliminación de plásticos convencionales basados en combustibles fósiles podría aumentar hasta alcanzar el 19 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero para 2040.

Según datos de Naciones Unidas, la producción de plástico se ha disparado en los últimos 50 años y se prevé que se duplique en los próximos 20, una problemática que podría agravarse si no se toman medidas eficaces, ya que la contaminación por plásticos se triplicaría en 2060. Ante esto, es importante lograr el impulso de la transición hacia una economía circular más saludable y económicamente viable, que permita mitigar y revertir estos efectos, y abordar entre todos los sectores de la sociedad este gran desafío actual para conservar el planeta.