05/06/2024

Día Mundial del Medio Ambiente: restaurar los ecosistemas para las personas, la naturaleza y el clima

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Cada 5 de junio, desde 1973, celebramos el Día Mundial del Medio Ambiente, una efeméride proclamada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) con el objetivo de fomentar la conciencia ambiental, estimular la toma de medidas en favor del medio ambiente y, en definitiva, poner en valor la importancia de su protección.

Este año, bajo el lema “Nuestras tierras. Nuestro futuro. Somos la #GeneraciónRestauración” se pretende poner en valor la importancia de restaurar las tierras, detener la desertificación y fortalecer la resiliencia frente a la sequía, a favor de las personas, la naturaleza y el clima.

Los ecosistemas de todo el mundo están en peligro, advierte la ONU. Desde bosques y tierras áridas hasta tierras agrícolas y lagos, los espacios naturales de los que depende la supervivencia de las personas, pues nos proveen oxígeno, alimentos y agua, están llegando a un punto de no retorno.

La tierra “desempeña una función fundamental en el sistema climático”, puesto que actúa como un sumidero de carbono, ya que sus superficies, como los bosques, regulan la temperatura del planeta y ayudan a almacenar el carbono. Solo en la última década, los ecosistemas terrestres absorbieron en torno al 30 % de las emisiones derivadas de las actividades humanas.

Sin embargo, la tierra está sometida a una presión cada vez mayor por la deforestación, la urbanización, el desarrollo industrial y las prácticas agrícolas insostenibles, que disminuyen su capacidad para producir alimentos, mantener los recursos de agua dulce y forestales y regular el clima y la calidad del aire.

Según la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, en la actualidad hasta el 40% de las zonas terrestres del planeta están degradadas, lo que afecta directamente a la mitad de la población mundial. Además, la intensidad y frecuencia de los períodos de sequía han aumentado un 29 % desde el año 2000 y, si no se toman medidas urgentes, las sequías podrían afectar a más de tres cuartas partes de la población mundial en 2050.

A su vez, el cambio climático agrava la degeneración de la tierra a través de la sequía, la desertificación y otros fenómenos meteorológicos extremos que aumentan a medida que el planeta se calienta. La ONU estima que, al ritmo actual, para el año 2050 se habría deteriorado una superficie tan grande como el tamaño de Sudamérica.

Por tanto, la restauración del suelo es clave para garantizar que los ecosistemas nos siguen proporcionando los beneficios que ofrecen. Este es un pilar fundamental del Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas (2021-2030), que constituye un llamado a la protección y la revitalización de los ecosistemas en todo el mundo, fundamental para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.