16/09/2025

La capa de ozono, el escudo invisible que protege la Tierra

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A comienzos de 1980, gracias a una combinación de mediciones terrestres y observaciones satelitales, la comunidad científica detectó una reducción significativa de la capa de ozono, la protección solar natural de la Tierra, especialmente en la Antártida. La información permitió comprender la magnitud del “agujero de la capa de ozono”, así como identificar el uso de sustancias químicas como los clorofluorocarbonos (CFC), presentes en aerosoles, refrigeradores o aires acondicionados, como su causa principal.

La capa de ozono actúa como un escudo protector de la Tierra, pues el ozono estratosférico absorbe parte de la radiación ultravioleta del sol, dañina para los seres vivos. En cambio, el exceso de ozono en la superficie de la Tierra que se forma de los contaminantes puede ser perjudicial para seres humanos, plantas y animales.

En respuesta, en 1985 los gobiernos de todo el mundo se reunieron en el marco del Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono. Este tratado estableció un marco de cooperación internacional para investigar, monitorizar y prevenir daños en la capa de ozono.

Con el apoyo de 197 países, en 1987 se adoptó el Protocolo de Montreal, con medidas para comenzar a eliminar gradualmente los clorofluorocarbonos y otras sustancias, poniendo así en marcha la recuperación de la capa de ozono. En la actualidad, se estima que se ha logrado eliminar más del 99% de los productos químicos que agotan el ozono. Además, se espera que a mediados de este siglo recupere su grosor, alcanzando niveles anteriores a los de 1980.

Para conmemorar esta recuperación, cada 16 de septiembre se celebra el Día internacional para la Conservación de la Capa de Ozono. Aunque la batalla no está completamente ganada aún, esta efeméride pone en valor un ejemplo de éxito que demuestra que la acción conjunta y la voluntad política pueden contribuir en gran medida a mitigar una crisis ambiental.