Cada primer lunes de octubre se celebra el Día Mundial del Hábitat, una fecha impulsada por la Organización de Naciones Unidas (ONU) para reflexionar sobre el estado de las ciudades y los asentamientos humanos y avanzar hacia entornos más inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles.
Más allá de los entornos urbanos, conservar los hábitats naturales resulta esencial para mantener la biodiversidad y los servicios que proporcionan los ecosistemas. Sin embargo, el 75% del medio terrestre y alrededor del 66% del medio marino han sido alterados por la actividad humana. Según la Plataforma Intergubernamental Científico-normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), los cambios en los usos de la tierra y del mar constituyen la principal causa de la pérdida de naturaleza.
La degradación de estos espacios tiene consecuencias directas para las especies. Alrededor de un millón de especies animales y vegetales están amenazadas de extinción y más de 500.000 especies terrestres no disponen de hábitat suficiente para garantizar su supervivencia a largo plazo sin que se restauren sus hábitats.
HUMEDALES Y BOSQUES, HÁBITATS ESENCIALES BAJO PRESIÓN
Los humedales se encuentran entre los ecosistemas más transformados. Según la Perspectiva Mundial sobre los Humedales, desde 1970 se han perdido alrededor del 22% de su superficie mundial. Además, aproximadamente el 25% de los humedales que permanecen presenta un estado ecológico deficiente.
Estos ecosistemas contribuyen a regular los flujos de agua, reducir el riesgo de inundaciones y sequías, almacenar carbono y sostener actividades como la pesca y la agricultura. El informe estima que sería necesario restaurar al menos 123 millones de hectáreas de humedales para contribuir al cumplimiento de los objetivos mundiales.
Los bosques son también fundamentales para la biodiversidad. La Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales 2025 de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señala que abarcan 4.140 millones de hectáreas, el 32% de la superficie terrestre mundial. Aunque la deforestación se ha ralentizado, continúa afectando a 10,9 millones de hectáreas al año.
MARCO MUNDIAL DE BIODIVERSIDAD DE KUNMING-MONTREAL
Frenar la degradación y recuperar los hábitats transformados constituye una de las principales líneas de actuación frente a la pérdida de biodiversidad. El Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal establece 23 metas de actuación para 2030, entre ellas avanzar en la conservación y gestión efectiva del 30% de la superficie terrestre y marina.
Conservar y restaurar los hábitats permite mantener espacios esenciales para la supervivencia de las especies y ecosistemas sanos y funcionales que contribuyen a regular el agua y el clima, reducir los riesgos naturales y sostener actividades esenciales para las personas.