15/10/2026

Sembrando igualdad: más formación y oportunidades para las mujeres rurales

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Cada 15 de octubre se celebra el Día Internacional de las Mujeres Rurales, una fecha proclamada por la Organización de Naciones Unidas (ONU) en 2007 para reconocer su contribución al desarrollo económico, social y ambiental de los territorios rurales. Este año, la celebración coincide con el Año Internacional de la Agricultora 2026 y, bajo el lema “Las mujeres rurales agricultoras cuidan la Madre Naturaleza”, pone en valor su papel en la conservación de la biodiversidad, la gestión del agua y la restauración de tierras degradadas.

Su importancia también se refleja en el ámbito laboral. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), alrededor de 584 millones de mujeres trabajaban en los sistemas agroalimentarios en 2023, lo que representa el 43,8% del empleo femenino mundial. Pese a esta contribución, todavía afrontan desigualdades en el acceso a recursos, financiación y oportunidades económicas.

En nuestro país, los últimos años muestran avances en la presencia y formación de las mujeres rurales. Según el documento de consulta pública de la II Estrategia Nacional para la Equidad Territorial y el Reto Demográfico, los municipios de menos de 5.000 habitantes registraron un saldo migratorio femenino positivo superior a 200.000 mujeres entre 2018 y 2024. Además, el número de mujeres con estudios superiores residentes en el medio rural se duplicó entre 2011 y 2022, aunque todavía persisten desafíos para alcanzar la igualdad de oportunidades.

FORMACIÓN Y EMPRENDIMIENTO VERDE PARA LAS MUJERES RURALES

En este contexto, la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) impulsa la formación, el empleo y el emprendimiento verde de las mujeres rurales a través del Programa Empleaverde+, cofinanciado por el Fondo Social Europeo Plus (FSE+).

Entre las iniciativas apoyadas destacan BIO-EDUCACIÓN: Sensibilización y Educación Ambiental, impulsada por el Ayuntamiento de Benalmádena, y La Enriquecedora-Incubadora de las Nuevas Economías, liderada por la Fundación Foro NESI. Ambas cuentan con una elevada participación femenina y fomentan la conciencia ecológica y el desarrollo de negocios rentables y sostenibles en zonas rurales de Andalucía.

Asimismo, destaca Alzira + Talento, con un 85% de participación femenina rural, que desarrollará actuaciones vinculadas a la agricultura ecológica en Alzira, Algemesí y Guadasuar, municipios afectados por la DANA de 2024.

El programa cuenta, además, con iniciativas dirigidas específicamente a mujeres rurales. La asociación cultural y ambiental Hiedra Papel Tijera, ubicada en Gerena (Sevilla), ha desarrollado un programa formativo de Reintroducción de fauna silvestre y Educación Ambiental.

Por su parte, EMPODERA y EMPODERA II, coordinados por la Asociación Ecoadapta, promueven la formación de mujeres rurales en agroecología, economía circular y políticas climáticas locales. Ambas iniciativas se dirigen especialmente a mujeres mayores de 45 años de territorios con riesgo de despoblación de Castellón, Burgos y Málaga.

El proyecto integral de bioeconomía, gestión forestal sostenible mediante formación en el medio rural, Mujer Forest, desarrollado por Arbolninja, busca mejorar la capacitación y las oportunidades laborales de mujeres y otros colectivos vulnerables mediante formación en gestión forestal sostenible en localidades de la Sierra Morena sevillana.

Además de estas iniciativas, la Fundación Biodiversidad impulsa el emprendimiento verde mediante la Red Emprendeverde, una comunidad que fomenta la creación y consolidación de empresas sostenibles vinculadas a la conservación de la biodiversidad.

Entre los ejemplos destaca Marleen Schafer, impulsora de Ladrón de Miel, un negocio de apicultura en El Gastor (Cádiz) que promueve el consumo responsable y acerca esta actividad a la ciudadanía mediante el apadrinamiento de colmenas.

En Paredes de Nava (Palencia), Nazaret Mateos lidera EntreSetas, una iniciativa de producción ecológica de setas gourmet basada en la economía circular y el desarrollo rural. Su trabajo fue reconocido con el premio europeo Innovation Award for Women’s Farmers.

Por su parte, Lola Gómez dirige Clisol, un emprendimiento de El Ejido (Almería) dedicado a la producción ecológica de hortalizas, que complementa con visitas guiadas y actividades divulgativas para acercar la agricultura sostenible al público infantil.

En el ámbito de la innovación destaca MUSH MYCOTECHNOLOGY, una empresa ubicada en Santolaya de Cabranes (Asturias) y cofundada por Cristina Anoro San Felipe y Leandro Meléndez. Mediante la biotecnología de hongos, transforma residuos orgánicos en biomateriales compostables que ofrecen alternativas al plástico y la madera en sectores como el embalaje, la construcción y el mobiliario.

La participación de las mujeres también ocupa un lugar destacado en los proyectos de bioeconomía apoyados por la Fundación Biodiversidad mediante las convocatorias cofinanciadas por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

En Galicia, el proyecto Saberes do Monte, desarrollado por la Fundación Juana de Vega junto a otras entidades, combina el conocimiento científico y los saberes tradicionales para impulsar la restauración ecológica, la conservación de la biodiversidad y la actividad económica sostenible. Entre sus resultados previstos se encuentra la participación de 529 mujeres, así como la generación de empleo verde y el apoyo a empresas locales.

Por su parte, BIOCONECTA-CL, liderado por la Fundación Camino Lebaniego en Cantabria, incorpora la perspectiva de género como eje transversal para visibilizar el papel de las mujeres rurales en la conservación del territorio, el emprendimiento sostenible y la transmisión de conocimientos tradicionales.

El Día Internacional de las Mujeres Rurales recuerda así la importancia de seguir impulsando su formación, participación y acceso a nuevas oportunidades económicas. Reconocer su conocimiento y liderazgo resulta esencial para avanzar hacia territorios rurales más sostenibles, dinámicos e igualitarios, en los que la conservación de la biodiversidad y el desarrollo económico y social vayan de la mano.