08/03/2024

Mujeres y biodiversidad: la importancia de incorporar la perspectiva de género en la gestión del medio ambiente

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Hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer, una efeméride que la Organización de las Naciones Unidas comenzó a conmemorar en 1975 y que tiene su origen en las manifestaciones de mujeres que reclamaban a principios del siglo XX el derecho al voto, mejores condiciones de trabajo y la igualdad entre sexos.

Este año, el lema es “Invertir en las mujeres, acelerar el progreso”, una idea que pone de manifiesto la necesidad de apostar por el talento femenino para afrontar la transformación que necesitamos.

La ONU ha identificado cinco áreas clave para no dejar a las mujeres atrás, entre las que se encuentra el avance hacia el desarrollo sostenible. Según indica este organismo, “el actual sistema económico exacerba la pobreza, la desigualdad y el deterioro medioambiental, afectando de manera desproporcionada a las mujeres y más aún aquellas que se enfrentan a múltiples discriminaciones”.

Por tanto, es fundamental seguir trabajando para lograr una sociedad más igualitaria, en la que los beneficios de la transición ecológica sean iguales para todas las personas, promoviendo la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer.

MENOR PRESENCIA EN LA TRANSICIÓN ECOLÓGICA

Entender la relación entre género y medio ambiente e integrar el liderazgo de la mujer en la toma de decisiones es clave para abordar los retos medioambientales de un modo sostenible e igualitario.

Mujeres y hombres contribuyen de manera diferente a las causas del cambio climático. Las huellas ecológicas individuales son resultado de la distribución de roles de género y de responsabilidades, como subraya el informe “Género y cambio climático. Un diagnóstico de situación”, del Instituto de las Mujeres. Pese a ello, las mujeres son más vulnerables al impacto del cambio climático que los hombres, ya que constituyen la mayoría de la población pobre del mundo y son más dependientes de los recursos naturales afectados por sus amenazas. Este documento estima que el 80% de las personas refugiadas por motivos relacionados con el clima son mujeres, que tienen un 14% más de probabilidad de morir en desastres naturales y que las olas de calor aumentan los riesgos de sufrir partos prematuros.

A pesar de conocer la situación, potenciar la igualdad de género en el contexto de la crisis climática es aún una tarea pendiente. Prueba de ello es que los trabajos vinculados al cambio climático en los puestos directivos están ocupados en más del 80% por hombres, según datos del Instituto Europeo para la Igualdad de Género.

De forma similar, en el ámbito del medioambiente y la biodiversidad, en sectores como el energético, el de la movilidad, agroalimentario o pesquero, la participación de las mujeres en la toma de decisiones, en la propiedad de los medios de producción o en el empleo es reducida, lo que limita el avance hacia una igualdad real. Según el informe “Emprendimiento verde de las mujeres y emprendimiento de las mujeres en el ámbito rural”, del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, solo una de cada 10 personas que emprenden en actividades verdes y una de cada seis personas asalariadas en actividades verdes son mujeres.

ACTUACIONES CON PERSPECTIVA DE GÉNERO

Además de esto, y aunque ha habido avances en los últimos años, la integración de un adecuado enfoque de género en políticas, programas y proyectos relacionados con el medio ambiente es aún inexistente en muchos de ellos.

Desde la Fundación Biodiversidad llevamos años incorporando la perspectiva de género de forma transversal en todas nuestras líneas de actuación, desde un enfoque sistémico, global y sostenible.

Con ello aspiramos a impulsar transformaciones con los proyectos que desarrollamos y apoyamos, y que están movilizando un importante volumen de recursos. Por un lado, incorporamos criterios de valoración de la igualdad de género en las bases reguladoras de nuestras convocatorias de ayudas. Pero no solo se limita a la selección de candidaturas, sino que impulsamos la integración de la perspectiva de género en todo el ciclo de vida de los proyectos gracias a la Guía para incluir la perspectiva de género en proyectos de entidades con las que colaboramos.

Por otro lado, el Programa Empleaverde+ y la Red Emprendeverde, que persiguen impulsar la creación y consolidación de empresas en la economía verde y aumentar las competencias emprendedoras, identifican como grupo prioritario a las mujeres, incluyendo criterios de valoración que priorizan la presencia de mujeres y el desarrollo de actuaciones relacionadas con las mujeres, lo que favorece el apoyo de iniciativas que pretenden poner en valor su papel, su contribución al empleo y al emprendimiento verde y como agentes sociales activas en la generación de riqueza y la conservación y protección de la biodiversidad.

Además, dentro de los planteamientos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), el papel de las mujeres es fundamental para garantizar un modelo más sostenible, igualitario e inclusivo. El apoyo al emprendimiento de las mujeres en los distintos sectores de la economía verde por todo el territorio aúna dos de los ejes fundamentales del PRTR, que apuesta por un país más verde y sin brechas de género.

Por su parte, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico también ha incorporado el enfoque de género a su marco normativo y estratégico, poniendo el foco en las mujeres como agentes de cambio. Entre estos planes y estrategias de relevancia destacan el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático 2021-2030 o la Estrategia a largo plazo para una Economía española moderna, competitiva y climáticamente neutra en 2050.