Cada 27 de septiembre se celebra el Día Mundial del Turismo, una fecha que recuerda la importancia de avanzar hacia un modelo turístico capaz de generar oportunidades económicas y sociales al tiempo que contribuye al desarrollo sostenible, la conservación de la biodiversidad y el bienestar de las comunidades locales. Este año, bajo el lema «Agenda digital e inteligencia artificial para rediseñar el turismo», la jornada aborda el papel que las nuevas tecnologías pueden desempeñar en esta transformación.
La Organización de Naciones Unidas (ONU) señala que la inteligencia artificial puede mejorar los servicios y generar nuevas oportunidades, siempre que sus beneficios alcancen también a las comunidades locales y a los destinos emergentes. Esta transformación debe avanzar, además, hacia un turismo más sostenible, estrechamente ligado a ecosistemas saludables.
Precisamente, la Comisión Europea ha publicado recientemente nuevas directrices para favorecer un turismo sostenible en la Red Natura 2000, la mayor red de espacios protegidos del mundo, formada por más de 27.000 espacios. Las orientaciones parten de que los espacios naturales bien conservados atraen visitantes por sus valores ambientales, pero una afluencia mal gestionada puede aumentar la presión sobre los mismos hábitats y especies que constituyen su atractivo. Por ello, plantea integrar la actividad turística en la planificación y gestión de estos espacios sin comprometer sus objetivos de conservación.
Entre los posibles impactos se encuentran la degradación de los hábitats, las molestias a las especies, la contaminación y el agotamiento de los recursos naturales. Para prevenirlos, las directrices proponen identificar las presiones y beneficios asociados al turismo, evaluar la capacidad de acogida, reforzar la sensibilización y aplicar medidas adecuadas de gestión.
TURISMO FRENTE AL CAMBIO CLIMÁTICO
A estos retos se suman los efectos del cambio climático. La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) señala que la reducción de la cubierta de nieve, las olas de calor, el mayor riesgo de incendios forestales, los cambios en las precipitaciones y la creciente escasez de agua en el sur de Europa afectan a los recursos naturales de los que depende el turismo.
Estos cambios pueden modificar también cuándo y dónde viajamos. El estrés térmico puede reducir el atractivo del sur de Europa durante el verano y desplazar parte de la demanda hacia otras épocas del año, mientras que el turismo de invierno presenta riesgos especialmente en destinos de menor altitud del centro y sur de Europa.
Al mismo tiempo, el ecoturismo permite vincular conservación y desarrollo local mediante una actividad responsable que beneficia a las comunidades locales. En los espacios de la Red Natura 2000, las visitas y actividades turísticas generan entre 50.000 y 85.000 millones de euros al año y sostienen hasta 2 millones de empleos equivalentes a tiempo completo, lo que refleja el vínculo entre conservación de la naturaleza, actividad económica y oportunidades para el territorio.
BIODIVERSIDAD, EMPLEO VERDE Y TURISMO DE NATURALEZA
En este contexto, la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) trabaja en diferentes líneas para impulsar un turismo más sostenible y compatible con la conservación de la biodiversidad.
A través del Programa Empleaverde+, el proyecto INTERPARQUES Ecoturismo Inclusivo trabaja para mejorar la inserción laboral de personas con discapacidad intelectual y otros colectivos en riesgo de exclusión. La iniciativa combina formación y experiencia práctica en ámbitos como la dinamización de rutas turísticas sostenibles y el turismo en espacios naturales, generando oportunidades de empleo vinculadas al ecoturismo.
Por otro lado, a través de las ayudas cofinanciadas por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), la Fundación apoya proyectos que vinculan conservación, bioeconomía y turismo de naturaleza a través de la convocatoria de ayudas FEDER para el fomento de la bioeconomía. BIOCONECTA-CL, mejora la infraestructura verde del Camino Lebaniego mediante actuaciones de restauración y conectividad ecológica. El proyecto incorpora además el ecoturismo para dinamizar la bioeconomía rural y generar empleo verde en Cantabria.
También BosqueEmprende+ promueve un modelo de desarrollo rural sostenible en el Alto Tajo y la Serranía de Cuenca basado en el aprovechamiento responsable de los recursos forestales. Entre sus actuaciones contempla cuatro rutas interpretativas y una torre-mirador para poner en valor el patrimonio forestal y fomentar el turismo de naturaleza.
Avanzar hacia un turismo más sostenible requiere, en definitiva, compatibilizar la actividad turística con la conservación de los ecosistemas, reforzar la adaptación al cambio climático y generar oportunidades para las comunidades locales.