El 13 de mayo es el Día Mundial de las Aves Migratorias, que se celebra, cada año, desde su proclamación por la ONU en 2006, el segundo sábado de mayo y también el segundo sábado de octubre. De esta forma, se hace referencia a los diferentes ciclos migratorios de las aves con el cambio de estaciones. Esta fecha, resultado de la unión de dos tratados internacionales como son la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS) y el Acuerdo sobre las Aves Acuáticas Migratorias de África y Eurasia (AEWA), persigue crear conciencia sobre las aves migratorias y la necesidad de cooperación a escala global para conservar estas especies y sus hábitats.
Este año, bajo el lema «Agua: Vital para las aves», se quiere destacar la importancia del agua para la subsistencia de las aves migratorias (que suponen casi la mitad de las especies aviares conocidas), teniendo que desplazarse de un hábitat a otro al cambiar las estaciones. Estas aves dependen de hábitats como lagos, ríos, arroyos, estanques, pantanos, marismas y humedales para reproducirse, obtener alimento y beber, invernar y recargar energía durante la migración.
Sin embargo, la escasez actual de agua a causa de factores como la fragmentación de los hábitats, el cambio climático o la contaminación, están amenazando la preservación de los ecosistemas acuáticos. Por ejemplo, en los últimos 50 años se ha perdido el 35 % de los humedales del planeta, lo que afecta a la calidad del descanso y la alimentación de las aves migratorias y también a sus ciclos reproductivos.
Sólo en España, el 40 % de las 200 especies de aves migratorias presentes en nuestro país muestran signos de declive. Por otro lado, la Península Ibérica constituye el principal corredor migratorio de toda Europa occidental, por lo que la importancia de proteger nuestros recursos hídricos y ecosistemas acuáticos cobra especial importancia.
En el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU, la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) impulsa diversos proyectos vinculados a la mejora de la situación de zonas de paso o de presencia regular de aves migratorias. Es el caso de tres iniciativas seleccionadas en la convocatoria de fomento de la bioeconomía y la transición ecológica 2021 (Bioresilmed, Resalar y Secanos Vivos) y de dos de la convocatoria de restauración de ecosistemas fluviales en entornos urbanos, también correspondiente a 2021 (Predra y RestaurAlcùdia).
Bioresilmed persigue revertir la pérdida de biodiversidad, así como el aumento de la resiliencia climática de los paisajes mediterráneos en el Delta del Ebro y de los humedales costeros y zonas agrícolas de interior en Granada, Almería y Murcia.
Resalar contempla la regeneración de espacios del litoral del Mar Menor y su biodiversidad para reducir el impacto de la agricultura intensiva, fortalecer la resiliencia del litoral frente al cambio climático y mejorar e incrementar los servicios ecosistémicos.
Secanos Vivos fomenta la bioeconomía de los agro sistemas de secano (cereal y viñedo) a través de buenas prácticas agroambientales y soluciones basadas en la naturaleza. Para ello implementa modelos de producción sostenible (con base científico-técnica) e innova en el desarrollo de una cadena de valor basada en la biodiversidad y la resiliencia al cambio climático.
Predra persigue la restauración de los hábitats y la biodiversidad de la desembocadura del río Algar (Altea). La actuación permitirá consolidar un humedal de elevada importancia para la migración de las aves a lo largo del Mediterráneo, así como su función de corredor ecológico. Además, contribuirá a la reducción del riesgo de inundación y a la recuperación de los servicios ecosistémicos con el fin de mitigar el cambio climático.
RestaurAlcùdia prevé la restauración y renaturalización de las zonas húmedas del corredor ecológico de la Bahía de Alcudia (Maristany y Estany des Ponts) como estrategia para la mitigación del riesgo de inundación y para la adaptación al cambio climático. Incluye acciones como creación de nuevas zonas inundables, revegetaciones y renaturalizaciones, retirada de vegetación exótica e invasora y de residuos, eliminación de barreras, ampliación de canales de drenaje y acciones para favorecer la fauna.
Además, a través del Programa Pleamar, cofinanciado por el Fondo Europeo Marítimo y de Pesca (FEMP), la Fundación Biodiversidad ha apoyado el proyecto “ARTABRO III: Investigación, innovación y gobernanza para las ZEPAS marinas del noroeste de la Península Ibérica”, que ha permitido conocer el estado poblacional de diversas especies de aves marinas presentes en espacios marinos Natura 2000 de esta demarcación. Entre otros hitos, se ha resaltado la importancia de este territorio para la conservación del cormorán moñudo, desconocida hasta la fecha, al albergar la principal zona de cría de la especie en la costa peninsular ibérica, además de constatarse la importancia del corredor migratorio cántabro-atlántico para cientos de miles de ejemplares de docenas de especies de aves marinas europeas.